El diagnóstico cae encima como una losa, el mundo que tenías pensado se desmorona. Pero tras el primer impacto, empieza una carrera de fondo en la que es posible tomar las riendas sin renunciar a lo planeado, adaptándolo a la nueva situación y afrontándolo según tu edad.


Nadie está preparado para recibir un diagnóstico de cáncer, sientes como si hubieses perdido el control de tu vida -escribe Almudena Reguero en su libro ‘Que no se pare tu vida’, para asegurar después que- “lo irás afrontando y gestionando”. Y es que la enfermedad paraliza y desarma en un inicio, pero después se descubre que es posible convivir con el cáncer de mama, se tiende a pensar que las cosas no son ‘tan difíciles’.

Es entonces cuando se toman las riendas, y en función de las particularidades y situación de cada una, la persona adapta la enfermedad a su vida y viceversa.

Reconocerse ante el espejo

Los cambios físicos que aparecen como consecuencia de la enfermedad o los tratamientos oncológicos es otra fuente de estrés a la que enfrentarse. Su capacidad para aceptar y adaptarse a estos cambios repercute directamente en su estado emocional, en su calidad de vida y en su funcionamiento personal, familiar, social y laboral –comenta Rosa Molina, psiquiatra, doctora y profesora universitaria del Hospital Clínico de Madrid (@dr.rosamolina)-.

cáncer de mama

La aceptación y el apoyo por familiares y amigos facilita la propia aceptación de la nueva imagen corporal. Lo importante no es el cambio objetivo sino el significado que la persona le atribuye. Mientras que para unos una cicatriz puede atacar su autoestima y recordar enfermedad y muerte, para otros es sinónimo de vida y representa la posibilidad de curación”.

Pérdida de cabello

A veces se dice que no tiene importancia, que el pelo crece… pero es algo más. Es mirarse y reconocerse. “Cuando se habla de esto con comprensión la mujer puede ir ganando
seguridad. Muchas veces pasa a verse más bella como persona. Solemos decir a nuestras pacientes, que tenemos que intentar que la enfermedad no robe su identidad. La imagen corporal es parte de ella”, afirma Begoña.

“Los cambios físicos es lo primero con lo que te encuentras cuando aún no te ha dado tiempo a asimilar la enfermedad. La caída del pelo, ‘no reconocerte’. Hay que sacar fuerzas y tomar medidas; cortarse el pelo antes, realizarse microblading; no siempre se caen las cejas, pero si pasas por ello es muy duro. Jugar con el maquillaje, y complementos, gorros, pañuelos… siempre y cuando te apetezca y solo para verse bien una misma, en ningún momento para agradar a los demás”, aconseja I.C.M.

Extirpación de la mama

En España el índice de reconstrucción mamaria postmastectomía es del 30%, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). Los motivos del 70% de pacientes restantes son: el miedo a las complicaciones y a la recuperación
postoperatoria en unos casos, y en otros, no sienten la necesidad de hacerlo. “Me quitaron
el pecho y decidí que no me lo quise poner, solo llevo una prótesis y a me da igual tener
la cicatriz, de hecho a mi pareja tampoco le importó”, afirma C.P.R.

En la revista Viva la Vida de este mes, te detallamos con más profundidad las claves importantes para afrontar el cáncer de mama y cómo plantarle cara en cada etapa de tu vida.

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