Contiene vitaminas y minerales esenciales, sin apenas calorías. Mejora la gastritis y el exceso de acidez, ayudando notablemente en las digestiones.


La calabaza es un alimento plagado de numerosas posibilidades nutritivas y culinarias. Su origen se encuentra en América, entre Guatemala y México y a día de hoy existen multitud de variedades, aunque todas mantienen una característica principal: su bajo aporte calórico, (100 gramos aportan solo 29 calorías), y maravillos beneficios para la salud: es digestiva, antioxidante, y eficaz para combatir cálculos renales.

Su fibra, entre la que podemos encontrar pectinas y lignanos tiene valiosas propiedades para el organismo dada su capacidad de retener agua y glucosa, por lo que está especialmente indicada para personas con diabetes.

Efecto anticancerígeno

Su alto contenido en carotenos y licopeno, un potente antioxidante, hacen de este alimento un gran aliado para prevenir la aparición de varios tipos de cáncer como el estomacal, de útero o de próstata…

Ojos sanos

Su alto contenido en vitaminas, A C y E beneficia la salud ocular y ayuda a prevenir la aparición de cataratas.

Piel más joven

El betacaroteno de la calabaza protege frente a los rayos UV del sol que causan arrugas. Además, puedes aprovechar su pulpa para elaborar una excelente mascarilla facial natural que sirve para exfoliar y suavizar. Solo necesitas un cuarto de taza de puré de calabaza, un huevo, una cucharada de miel y otra de leche. Mezcla los ingredientes, aplícalos y déjalos actuar 20 minutos.

Ideal para dietas

Por su riqueza nutricional y su bajo aporte energético, la calabaza es ideal para enriquecer platos cuando buscamos adelgazar. Asimismo, debido a que su fibra absorbe agua, podemos saciarnos fácilmente con su consumo y favorecer el tránsito intestinal para prevenir o revertir el estreñimiento.

Durante el embarazo

Comer calabaza durante la gestación es una buena manera de favorecer tanto el crecimiento como el desarrollo adecuado del feto. Esta hortaliza contribuye a la formación correcta de los huesos y cartílagos gracias a su ácido fólico y a los niveles de magnesio que aporta al organismo.

Para cremas y postres

La calabaza es una hortaliza de la familia de las curcubitáceas. La encontramos en el mercado prácticamente durante todo el año, pero cuando mejor está es en otoño y en invierno.

Existe una una amplia variedad de calabazas en el mercado, aunque, por lo general todas poseen una pulpa suavemente dulce, de textura firme y una piel dura y aislante, que permite conservarlas durante meses en un lugar fresco y seco. Dentro de todas las posibilidades que ofrece el mercado, para cocinar crema de calabaza se recomienda la especie Butternut o Cacahuete ya que su pulpa es mas humeda y presenta un ligero sabor a fruto seco y nuez moscada. Para hacer postres naturales es ideal la calabaza de cabello de ángel, a diferencia del resto su color es blanco y está llena de hebras.

Sus pipas, el tentempié ideal

Ayudan a mantener en buen estado el sistema inmunitario y prevenir los resfriados, la fatiga crónica o la depresión. Además, la presencia de tritófano relaja el sistema nervioso.

calabaza

La receta: Crema de calabaza con yogur

Ingredientes: 
750 g de calabaza,
2 yogures naturales,
40 g de beicon, 2 rebanadas de pan, 4 ajos
1 vaso de caldo verduras
2 cucharadas de aceite de oliva, perejil, sal
pimienta blanca molida.

Preparación:
Trocear la calabaza; envolver los trozos en papel de aluminio. Asar en el horno 1 hora. Retirar la piel y triturarla con los yogures y el caldo. Salpimentar. Freír en una sartén el beicon (sin aceite, porque ya suelta grasa) y escurrirlo. Dorar en esa misma grasa de la sartén los ajos. Sacar y añadir perejil. Retirar la corteza del pan, cortarlo en dados, rociar con aceite y hornear. Servir la crema fría, acompañada de los costrones de pan y el beicon con ajo y perejil.