El sol es esencial para la vida, y también aporta innumerables beneficios a nuestra salud.


Pero tomar el sol en exceso, o hacerlo sin las debidas precauciones, puede tener efectos nocivos e incluso ser peligroso para la piel. Para poder disfrutar con seguridad de todo lo bueno que te ofrece el sol, que es mucho, recuerda que siempre hay que hacer caso a los expertos.

Ante cualquier duda, ellos son la única fuente fiable

Por eso, nadie más adecuado que la marca especialista en cuidado solar, Gisèle Denis, para ofrecerte los mejores consejos para proteger tu piel este verano. Antes, durante y después de tomar el sol. Nos lo cuenta Rocío Franco, experta en dermocosmética de la marca.

El sol aporta muchos beneficios al cuerpo… y al espíritu

Previene la osteoporosis.

Una mínima exposición de la piel al sol, de apenas diez minutos diarios, permite que
el organismo produzca vitamina D, indispensable para absorber el calcio procedente
de los alimentos y mejorar la mineralización del hueso, previniendo la osteoporosis.

Mejora la piel.

La luz solar mejora de forma significativa el acné, la psoriasis o el vitíligo; pero siempre
en su justa dosis y con la protección adecuada. Recuerda que una exposición al sol
incontrolada y sin protección perjudica seriamente la salud de la piel.

Protege frente a ciertos tipos de cáncer.

El melanoma es una de las consecuencias de una exposición al sol excesiva, continuada
y sin protección. Sin embargo, investigaciones recientes parecen determinar que la vitamina D que produce el propio organismo gracias a una corta exposición diaria a la luz solar puede proteger frente a determinados tipos de cáncer (ovario, vejiga, útero, estómago, linfomas o próstata).

Favorece la circulación y refuerza las defensas.

La luz del sol mejora la calidad de la sangre, aumentando el número de glóbulos rojos y, por tanto, su capacidad para el transporte del oxígeno a todas las células del organismo. También incrementa la cantidad de glóbulos blancos, y en consecuencia se refuerzan las defensas del organismo frente a las infecciones. Por otra parte, también se dilatan los vasos sanguíneos, lo que favorece la circulación de la sangre y permite que el corazón trabaje con un menor esfuerzo.

Reduce la tensión arterial.

La exposición solar también ayuda a reducir la tensión arterial. La vitamina D que genera el organismo al tomar el sol induce una reducción de la hormona paratiroidea, encargada de liberar el calcio de los huesos y de regular la presión sanguínea.

Mejora la calidad del sueño.

La luz diurna afecta a la producción de la melatonina, una hormona que entre otras
funciones tiene la de regular los ritmos carcadianos del organismo e inducir el sueño
al llegar la noche.

Aviva el buen estado de ánimo.

El hecho de que la exposición al sol reduzca la tensión arterial y el ritmo de la respiración se traslada al sistema neurovegetativo, produciendo una sensación de bienestar y calmando los estados de tensión y excitabilidad. La radiación infrarroja, por otra parte, tiene un efecto sedante (el típico amodorramiento que se produce después de tomar el sol).

Otro de los efectos del sol es el de aumentar la producción de la serotonina, un neurotransmisor que interviene en la regulación del sueño, la temperatura corporal y la conducta sexual. Cuando sus niveles en el organismo son bajos induce un efecto depresivo, de modo que en verano su incremento origina una mayor activación de las emociones y mejora el estado de ánimo.

Beneficia el metabolismo.

Los baños solares tienen un efecto positivo sobre las glándulas tiroideas y la hipófisis,
ayudando a una correcta regulación de la secreción hormonal. Además, regula el
metabolismo de la glucosa, de modo que se reduce la concentración de ésta en la sangre.

Protege tu piel antes, durante y después de tomar el sol

Como hemos visto, son muchos los beneficios que nos regala el sol. Pero también tiene
su lado perjudicial. Debemos tener presente que la exposición al sol sin el protector
solar adecuado ocasiona el envejecimiento de la piel, produciendo su endurecimiento
(hiperqueratosis) y la aparición de arrugas.

Además, pueden producirse quemaduras graves de la piel que ocasionan daños irreversibles. Por eso, confía siempre en los expertos. Y cuida tu piel con productos que la protejan antes, durante y después de tomar el sol. Una protección integral: Prepara-Protege-Repara.

1- Prepara: Acondicionar la piel es fundamental para minimizar los efectos nocivos de la radiación solar y al mismo tiempo aprovechar los efectos beneficiosos del sol. Además, es muy importante estimular las defensas naturales de nuestra piel frente a la radiación solar, como es el caso de melanina. Las ampollas faciales o el Bronceador Inmediato de Gisèle Denis, con tirosina (estimulador de melanina), vitamina E y aceite de almendra, potencian el bronceado y mantienen el nivel óptimo de hidratación de la piel.

2- Protege: Usa productos que te ofrezcan una protección efectiva contra la acción de los rayos UVA y UVB y que además nutran e hidraten tu piel. La amplia gama de Gisèle Denies cuenta también con productos específicos para los niños, personas con pieles sensibles (atópicas) y para las diferentes partes expuestas al sol (cuerpo, cara, labios, pelo). Como la Emulsión Bronceadora en Spray Niños FSP 50+ WR o el Protector facial Ultralight con protección FPS 50+ y activos regenerantes, antioxidantes e hidratantes.

3- Repara: Tras la exposición al sol también es imprescindible tratar la piel de forma adecuada para reparar posibles agresiones y prolongar el bronceado. Los productos postsolares de Gisèle Denis tienen además propiedades hidratantes, reparadoras y antienvejecimiento. Por ejemplo, el Sérum Reparador Postsolar Bronze +, enriquecido con Inositol, vitamina E, Aloe Vera y Jojoba.