Esta maravillosa fruta se preocupa por nuestro bienestar físico y nuestra salud. Eso, sin olvidar su sabor y sus mil posibilidades en la cocina.


Esta fruta suele consumirse desde que comienza la primavera hasta finales del verano. No puede faltar en el desayuno, de postre o en la merienda. Su color anaranjado y su sabroso dulzor, la convierten en el típico aperitivo de la playa o la montaña. Es ideal durante todas las etapas de la vida: niñez, adolescencia, edad adulta, embarazadas y deportistas.

Unos albaricoques frescos entre comidas pueden suprimir la sensación de hambre, sin aportar muchas calorías y con un bajo aporte de hidratos de carbono en forma de azúcares muy saludables que van incorporándose al organismo de una manera gradual para mantenernos saciados. Numerosos estudios avalan que las propiedades antioxidantes del alimento es beneficioso para nuestra salud, ya que se preocupa por nuestra salud, cabello y piel.

Antídoto natural

La razón de mantener a las personas más jóvenes y fuertes durante más tiempo se debe a sus propiedades antioxidantes. Dichas propiedades neutralizan la influencia negativa de los radicales libres responsables del envejecimiento celular y, ayudan a prevenir o ralentizar el desarrollo de algunas enfermedades, como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares, y otras degenerativas, como el alzhéimer o el celular envejecimiento.

Todo en uno

Aporta una gran cantidad de vitamina A y C al organismo. La vitamina A llega en forma de betacaroteno, responsable de que posea ese color amarillo tan característico. La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Ambas vitaminas protegen la piel, en especial, del sol. Devuelve al rostro su elasticidad, luminosidad y tono.

Una silueta perfecta

Su bajo aporte calórico y su poder laxante hacen que sea uno de los alimentos perfectos para mantener y lucir un cuerpo estupendo. Los grandes beneficios de esta fruta de deben a su alto aporte de agua en el cuerpo y sus bajos contenidos en hidratos de carbono. Tan solo 100 gramos de porción comestible de esta rica y naranjada fruta aporta unas 41 calorías, aproximadamente y, además, está compuesto por un 86% de agua.

Doble poder

El potasio es el mineral esencial de esta fruta. Ayuda a que la actividad muscular funcione a tope. Además, el potasio controla la hipertensión. Se ha demostrado que las personas que presentan niveles bajos de este mineral suelen presentar niveles altos de tensión arterial y, gracias a su alto contenido en fibra ayuda a expulsar los desechos de las células y, favorece la eliminación de líquidos, actuando como un buen diurético. Esta fruta es muy recomendada para las personas que sufren estreñimiento, ya que tiene un poder laxante.

Los orejones, contra la anemia

Los albaricoques secos u orejones poseen un alto contenido en hierro. Un mineral necesario para las personas que sufren anemia o hemorragias, bien sean nasales o menstruales.

El pueblo indígena Hunza sigue una dieta vegetariana donde el albaricoque tiene un papel fundamental. Consumen albaricoque todo el año, en verano fresco, y en invierno seco. La gran peculiaridad de este pueblo es la esperanza de vida de sus habitantes, estos viven entre 110 y 120 años.

La receta: Mermelada de albaricoque

Ingredientes:
1 kg de albaricoques
zumo de un limón
500 g de azúcar
albaricoque
Preparación:
Pela los albaricoques, pártelos por la mitad y retírales el hueso. Ponlos en una cazuela con el azúcar y el zumo de limón y déjalos reposar 1 hora para que maceren.
Pon la cazuela a fuego medio y déjalo cocer durante 35-40 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando la mermelada esté lista, si se desea una textura más fina, se puede triturar con la batidora o el pasapurés.
Rellena los tarros de cristal previamente esterilizados con la mermelada y ciérralos bien. Para hacer el vacío, introduce los tarros de mermelada en una cazuela con agua hirviendo durante 30 minutos.