Es imprescindible para sobrevivir en verano, pero es importante hacer un uso adecuado de él. Toma nota: tu salud te lo agradecerá.


El verano es sinónimo de calor y a la vez de desequilibrios de temperatura. El aire acondicionado nos acompaña en casa, en la oficina, en el transporte…, etc. Eso puede provocar cambios de temperatura en nuestro cuerpo que puede llegar a pasarnos factura.

Hay que tener en cuenta algunos consejos para que el aire no nos cause problemas de salud. Si notas que no te encuentras bien, es importante acudir al médico para que evalúe y prescriba el medicamente adecuado.

1- Regula bien la temperatura

En las oficinas, en los comercios, en los transportes públicos… muchas personas comparten un mismo espacio y el aire debe estar a la temperatura adecuada para todos. Lo ideal es regular una temperatura ambiente entre 22-24ºC. pero lo que debes editar a toda costa es que el chorro de aire caiga directamente sobre ti.

2- Utiliza prendas para abrigarte

Es primordial evitar la exposición directa al aire acondicionado. Cubre la piel con alguna prenda fina para que el frío no te cause malestar. Tejidos como el algodón, la lana fina o el lino, son perfectos para protegerte sin agobio de calor.

3- mantén las instalaciones

La revisión, limpieza y mantenimiento de los filtros del aire es fundamental que se realice mensualmente. Esta limpieza es importante para evitar la exposición a alérgenos y el acúmulo de gérmenes y residuos en el filtro como el polen, ácaros o polvo doméstico, causantes de muchas afecciones respiratorias.

4- evita la sequedad

La garganta y el aire acondicionado no son buenos compañeros. El aire directo reseca la boca y causa dolores de que pueden acabar en infecciones. Además, la sequedad y el frío excesivo causan catarros, anginas, neumonía o, simplemente, malestar o dolores de cabeza que no te dejan trabajar.

Para sobrellevar esta sequedad se debe mantener el cuerpo hidratado: bebe agua regularmente aunque no tengas sed. Y, por supuesto, evita cambios bruscos de temperatura cuando pases de un ambiente a otro. Hay veces que, en tan solo segundos, pasamos de un ambiente a otro con diferencias térmicas de hasta 20 grados.

5- mantén la humedad

Trata de mantener la humedad en el ambiente para atajar problemas. Podrás conseguir un ambiente más húmedo, por ejemplo, si decoras la estancia con plantas. Las plantas transpiran y ayudan a aumentar la humedad del lugar.

6- ventila la estancia

La ventilación es fundamental para evitar la concentración de bacterias y microorganismos provenientes del aire acondicionado. Para ello basta con abrir todas las ventanas por los menos 15 minutos al día y así mejorar la calidad del aire. Muchas veces, como el ambiente está fresco, no nos damos cuenta de lo cargado que está.

7- temperatura constante

Es esencial. Los cambios bruscos de temperatura son los causantes del malestar. Se debe controlar en todo momento la temperatura que hace, y para ello es necesario instalar un climatizador que mantendrá la misma temperatura en todo momento.

8- utiliza humidificador

Usa un humidificador si el aire acondicionado no dispone de un recipiente específico con agua para que genere humedad. Ayuda a mejorar mucho el ambiente, evita la sequedad en el aire, mantiene mejor hidratada la piel y las mucosas, protegiendo así nuestro organismo de molestias y resfriados.

Consejos prácticos

No pongas el aire acondicionado mientras duermes. El riesgo de resfriados aumenta exponencialmente. además, si tiendes a dormir con la boca entreabierta, el aire frío irá directamente a la garganta. También el frío aumentará las posibilidades de tener una infección de orina, si eres propensa a ellas.

Apaga el aire a ratos. Es necesario para ventilar el ambiente y reducir la sequedad ambiental.

Evita que el aire te llegue directo, para evitar malestar o dolor de cabeza y bebe con frecuencia para hidratarte por dentro.

La temperatura ideal es 22-24ºC. Y procura que no haya demasiado salto entre la temperatura interior del recinto y la exterior.