¡No hay excusas! Solo necesitas 30 minutos al día para tonificar tu cuerpo y estilizar tu silueta. Si eres constante, en menos de un mes verás los resultados.


  1. Anticelulitis

    Da un amplio paso lateral, dejando caer todo el peso sobre la pierna flexionada. Realiza movimientos de subida y bajada. Para aumentar la dificultad y el esfuerzo, puedes impulsarte fuerte para alcanzar una posición erguida antes de volver a iniciar el ejercicio, involucrando más el trabajo del glúteo.
    Beneficios: Fortalece muslos y glúteos de manera integral. Es un ejercicio ideal para complementar con las sentadillas.

  2. Brazos torneados

    Con la ayuda de una barra donde agarrarte, agáchate y levántate flexionando las rodillas. Mantén la espalda recta y los brazos completamente estirados, las piernas tienen que quedar lo más flexionadas posible ya que cuanto más lo hagas, más conseguirás trabajar todos los músculos de la zona.
    Beneficios: Además de combatir la flacidez en los brazos, es el ejercicio idóneo para estirar y fortalecer también los músculos de los muslos.

  3. Tripa lisa

    Túmbate boca arriba en el suelo, con las rodillas flexionadas y los pies sujetos. En esta postura levanta y baja el tronco con los brazos en cruz sobre el pecho. Es importante que a la hora de empezar, comiences realizando el número de repeticiones que puedas y que cada día te vayas proponiendo nuevos retos. Nunca fuerces.
    Beneficios: Perfecto para eliminar la grasa del abdomen y conseguir un vientre plano y marcado.

  4. Hombros dibujados

    Apóyate en el suelo boca abajo con los brazos estirados y mantén el cuerpo recto y estirado. Es un ejercicio sin movimiento que tiene un gran efecto en los abdominales.
    Se hace trabajar al abdomen, pero también al lumbar. Además, al no haber movimiento hay menos posibilidad de dañar la columna.
    Beneficios: Además de la zona lumbar-abdominal, durante la plancha se contraen el cuádriceps, los hombros, los glúteos y los dorsales.

5. Glúteos firmes

Colócate de pie, con las piernas separadas más allá del ancho de los hombros, las puntas de los pies mirando hacia afuera y los brazos en cruz. Desciende el torso al mismo tiempo que contraes el abdomen. Sin inclinar el torso ni curvar la espalda, sino bajando el cuerpo mediante la flexión de las piernas, hasta que las rodillas queden
paralelas con el suelo.
Beneficios: Es un ejercicio que implica al conjunto de las piernas. Al separarlas, se hace trabajar a los abductores, además de los cuádriceps, isquiotibiales, gemelos y, por supuesto, los glúteos.

6. Espalda fuerte

Apóyate con un brazo a una superficie que tengas delante y con la otra mano y manteniendo el cuerpo ligeramente inclinado coge una pierna. Mantén la posición los segundos que puedas, ejerciendo bastante fuerza para acercar lo máximo posible la pierna al tronco.
Beneficios: Con este ejercicio se consigue combatir la flacidez de la piel de la espalda y, además, tonificar el abdomen, los brazos y los glúteos.

7. Piernas duras

Apóyate con un brazo en una pared o valla y con el cuerpo bien estirado levanta una pierna hasta formar un ángulo de 90º con tu otra pierna. Es importante que al realizar las subidas y bajadas de pierna mantengas la rodilla completamente estirada, ya que si la flexionas, el ejercicio pierde efectividad y, además, puede causar lesiones y esfuerzos en la espalda.
Beneficios: Fortalece los músculos que trabajan lateralmente como abdominales oblicuos, abductores del muslo y glúteos con este sencillo ejercicio vertical o de suelo.

8. Estiramiento

Hacer estiramientos después de realizar cualquier tipo de actividad física es absolutamente obligatorio. Dedica al menos 10 minutos en calentar y enfriar tus músculos. Además de aumentar tu flexibilidad y tu rango de movimiento, los estiramientos contribuyen a aliviar dolores de huesos y articulaciones y también reducen las posibilidades de sufrir lesiones.