Nuestro cuerpo se encarga de producir el colesterol que necesita, pero cuando existe un exceso se puede acumular en las arterias. ¡Incluye en tu dieta estos alimentos y evítalo!.


Según la Fundación Española del corazón, tener el colesterol por encima de 200 mg/dl puede ser una causa de riesgo en el desarrollo de enfermedades del corazón.

Berenjena

¿Has visto cómo absorbe el aceite al cocinarla? Pues de la misma forma actúa con el colesterol. Eso sí, para que haga de ‘esponja’ debes tomarla cocida y entera, con su piel y semillas. Además, la berenjena también contiene ácido clorogénico, una sustancia que evita que el colesterol LDL (malo) se oxide.

Aceite de oliva

El ácido oléico que contiene el aceite de oliva virgen extra es el aliado perfecto para regular el nivel de colesterol en sangre, ya que contribuye a disminuir el colesterol ‘malo’ y a aumentar el ‘bueno’. No tengas miedo, con dos cucharadas al día no aumentarás los
triglicéridos.

Avena

Este cereal y su salvado contienen betaglucano, una fibra soluble en agua que ayuda a reducir la cantidad de colesterol LDL (malo) que circula en la sangre. Además, aporta energía, proteínas y regula la cantidad de azúcar en sangre. Basta con tomar cada día media taza sin cocer (puedes añadirlo a tus yogures o batidos).

Arándanos

Son auténticas bombas para cuidar el corazón, ya que además de aumentar el colesterol ‘bueno’ reducen la presión arterial, la rigidez de las arterias y la inflamación en general. Prueba a mezclar una taza de arándanos congelados junto con media taza de jugo de naranja y yogur de vainilla desnatado. ¡Te encantará!

Nueces

Contienen un tipo de Omega 3, el ácido alfalinolénico, que no solo aumenta el colesterol HDL y reduce el LDL, sino que favorece la elasticidad de los vasos sanguíneos, previene la formación de coágulos y disminuye la presión alta. Puedes tomar unas 4 o 5 nueces al día, pero mejor elígelas crudas y sin sal.

Semillas de chía

Al igual que las de lino, las semillas de chía son una buena fuente de grasas poliinsaturadas Omega 3, que ayudan a regular la tensión arterial y el colesterol en sangre disminuyendo las lipoproteínas LDL y aumentan las HDL. ¿Más? Son ricas en antioxidantes y fibra, que regula el tránsito intestinal.

Vino tinto

Varios estudios han demostrado recientemente que tomar una copa de vino tinto al día (que no el blanco, cuya eficacia es mucho menor), disminuye la concentración de placas aterogénicas en las arterias y aumenta los niveles de colesterol bueno, lo que contribuye a mejorar la salud cardiovascular.

Té verde

A diferencia de otros tés, que están hechos de hojas fermentadas, las de té verde se cuecen al vapor, lo que impide que se deteriore un potente antioxidante de esta planta llamado galato de epigalocatequina. Esta sustancia ha demostrado que puede reducir significativamente el colesterol malo. Toma un par de tazas cada día.