Los viajes, los cambios de horarios, las comidas copiosas y el calor hacen que las digestiones en verano puedan llegar a ser muy incómodas y pesadas. Para evitar sentirte hinchada y sufrir molestias estomacales, apunta estos sencillos consejos.

1- Cuidado con el frío

Recuerda sacar siempre los alimentos media hora antes de comer, porque tanto la comida como las bebidas muy frías interfieren en la digestión, ya que irritan la mucosa digestiva. De hecho, cuando te tomes un helado, intenta mantenerlo un rato en la boca antes de tragarlo.

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2- Fibra sí, pero no te pases

Tomar alimentos ricos en fibra como los cereales integrales, la fruta o la verdura es importante para conseguir un buen tránsito intestinal. Eso sí, tomar demasiada cantidad también puede ser perjudicial y acabar sufriendo molestias como hinchazón y gases. Por ello, recuerda que 30-40 gramos de fibra al día son más que suficientes.

3- Come más despacio

En verano, muchas veces comemos fuera de casa, mal y rápido. En consecuencia, a medida que aumenta la velocidad a la que comemos, el estómago multiplica el tiempo que tarda en hacer la digestión. Además, comiendo despacio no solo evitaremos que se produzcan gases, también necesitaremos ingerir menos cantidad de alimento, otra de las claves de una buena digestión.

4- Limita un poco los crudos

Aunque en esta época lo que más apetecen son las ensaladas y las verduras frescas, el consumo excesivo en crudo hace que sea más difícil para el cuerpo descomponer lo que comes. Por ello, intenta tomar los vegetales crudos con moderación. También el arroz, las legumbres y la pasta se digieren mejor cuando están más cocidas, a pesar de que al dente resulten más saciantes.

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5- Vigila el exceso de sal

El exceso de sal también puede provocar malas digestiones en verano. Para dar más sabor a tus platos sin alterar la mucosa digestiva, evita el picante y decántate por hierbas aromáticas como el orégano, la albahaca… Otro truco para hacer más digeribles las verduras como el pimiento o el pepino es simplemente quitarles la piel. ¿Más? Dejar las legumbres en remojo con bicarbonato también mejora su digestibilidad. 

6- Hazte ensaladas a medida

Son sin duda las reinas del verano. Para mejorar la asimilación de las ensaladas, acompáñalas de germinados, zanahoria e, incluso, trocitos de manzana, que normalizan la producción de jugos gástricos. También puedes añadir algo de proteína, como pechuga de pollo, que estimulará la secreción de gastrina, necesaria para la buena digestión. Si a pesar de esto, no consigues aligerar tu digestión, es mejor que tomes la ensalada de solo un ingrediente, como por ejemplo, tomate o endivias.

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7- Practica un poco de ejercicio cada día

El deporte ayuda a estimular el aparato digestivo y reduce el colesterol. Solamente sustituyendo la siesta por una tranquila caminata de unos 20 minutos después de las comidas, ayudarás a tu metabolismo a quemar grasas y a mejorar el tránsito intestinal.