El verano es sinónimo de calor, y el aire acondicionado nos acompaña en casa, en el trabajo, en los comercios, en el transporte público… Sin embargo, no debemos abusar de él, ya que los cambios de temperatura pueden pasarnos factura. Toma nota de estos consejos y no dejes que el aire te cause problemas de salud

1- Regula bien la temperatura

Aunque suele ser difícil ponerse de acuerdo (sobre todo en la oficina), en general el aire acondicionado debe estar a una temperatura ambiente entre 22-24ºC. Eso sí, lo que debes evitar a toda costa es que el chorro caiga directamente sobre ti. ¿El motivo? Una exposición continuada al mismo puede derivar en afecciones musculares e incluso óseas.

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2- Evita la sequedad

La garganta y el aire acondicionado no son buenos compañeros. El aire directo reseca la boca y causa dolores que pueden acabar en infecciones. Además, la sequedad y el frío excesivo provocan catarros, anginas, neumonía o, simplemente, incómodos dolores de cabeza. Para sobrellevar esta sequedad se debe mantener el cuerpo hidratado: bebe agua regularmente, aunque no tengas sed. Y, por supuesto, evita cambios bruscos de temperatura cuando pases de un ambiente a otro. Hay veces que, en tan solo segundos, pasamos de diferencias térmicas de hasta 20 grados.

3- Hazte con un humidificador

Usa un humidificador si el aire acondicionado no dispone de un recipiente específico con agua para que genere humedad. Ayuda a mejorar mucho el ambiente, ya que mantiene hidratada la piel y las mucosas, protegiendo así nuestro organismo de molestias y resfriados.

4- Mantén las instalaciones

La revisión, limpieza y mantenimiento de los filtros del aire es fundamental que se realice mensualmente. Esta limpieza es importante para evitar la exposición a alérgenos y el acúmulo de gérmenes y residuos en el filtro como el polen, ácaros o polvo doméstico, causantes de muchas afecciones respiratorias.

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5- Apágalo para dormir

Hay que tener en cuenta que, durante el sueño, nuestra temperatura corporal desciende. Alcanza su mínimo (la llamada temperatura basal) unas cuatro horas después de que la persona se duerme. Por ello un ambiente demasiado fresco aumentará la diferencia con la temperatura del cuerpo y, por lo tanto, aumentarán también los riesgos de irritación e inflamación de la garganta y las vías respiratorias.

6- Parpadea mucho

Si el ambiente se reseca, (una de las consecuencias del uso de aire acondicionado) puede ocasionar sequedad de piel y de ojos, incluso una conjuntivitis, porque se altera la película lagrimal del ojo. Para evitarlo, recuerda parpadear con frecuencia, especialmente si estás mirando fijamente alguna pantalla.

Y en el coche…

Primero abre las ventanas y, una vez iniciada la marcha, enciende el aire acondicionado de manera progresiva cuando se haya conseguido disminuir la temperatura.

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