Llevar una vida sana y equilibrada es un pilar básico para lograr una mejor calidad de vida a largo plazo. Solo tienes que seguir unos sencillos consejos para sentirte bien por dentro y todavía mejor por fuera. ¡Toma nota!.


1- PLANIFICA TUS MENÚS

Al final acabas comiendo lo primero que pillas en la nevera o terminas pidiendo comida a domicilio. ¡Error! Permítete un capricho de vez en cuando, pero entresemana procura que tu comida sea casera, bien elaborada y con productos frescos. Y para eso tienes que hacer una buena compra. Dedica un día a cocinar y planificar un menú semanal. También ahorrarás tiempo y dinero. Para empezar, elige tus platos y después prepara la lista de la compra con todos los ingredientes necesarios.

En tu menú no pueden faltar los hidratos de carbono (pastas, legumbres…), frutas y verduras frescas, lácteos (pero mejor semidesnatados o bajos en grasas), carnes blancas (pollo, conejo o pavo) y pescados (el azul mínimo 2 veces por semana). Y recuerda, no vayas nunca al supermercado con hambre y compra únicamente lo que hayas apuntado en la lista. Esta es la única forma de no descontrolarte.

2- DUERME 8 HORAS DIARIAS

Solo el 20% de los españoles reconoce dormir entre 8 y 9 horas al día. El resto, apenas alcanzan las siete, el mínimo tiempo reconocido como saludable. Un sueño reparador te dará fuerza para hacer frente al estrés, mantener el sistema inmunológico sano y controlar tus emociones. Intenta seguir una rutina en lo que se refiere a la hora de acostarte y levantarte. Es la mejor forma de que la melatonina, la hormona que se encarga de regular el sueño, cumpla su función. Y además, no te vayas a la cama antes de hacer la digestión, ya que por la noche tu organismo se ralentiza y acumula con más facilidad las grasas.

3- MANTENTE HIDRATADA

Cuando bebemos poca agua, nuestros riñones trabajan más lento y se acumulan toxinas en
nuestro organismo. Por ello, es clave beber al menos dos litros al día, para mantenerte hidratada y acabar con la temida retención de líquidos. Pero además, también puedes sumar un plus con otras alternativas deliciosas.

Batidos, por la mañana

Los batidos de frutas y verduras son cócteles de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes que, además de hidratar y desintoxicar el organismo, ayudan a la oxigenación sanguínea. La proporción debe ser 60% de fruta y 40% de verdura y, además, no desheches la piel siempre que sea posible, dado que la mayor parte de los micronutrientes se encuentran en ella. Eso sí, debes tener en cuenta que se deben consumir lo más rápido posible después de su elaboración, no más de 20 minutos.

Tés, por la tarde

Verde, rojo, cola de caballo… Son bebidas muy ricas en antioxidantes, que además pueden reducir el apetito de manera considerable. Además, te ayudarán a eliminar de una manera natural las grasas acumuladas.

Cremas, a la noche

La de zanahoria es buena opción porque te ayudará a preparar la piel para el sol. Pero es fundamental que no las cocines con nata ni ningún tipo de queso.

4- DISFRUTA DE LA LUZ DEL SOL 

La vitamina D es fundamental para nuestro organismo, ya que cumple hasta sesenta funciones diferentes. Además de fijar el calcio en los huesos, es esencial para mantener el sistema inmunitario fuerte. Su carencia nos hace más vulnerables ante alergias, gripes, enfermedades autoinmunes… Pero no solo eso, la falta de vitamina D también está asociada al insomnio, la falta de concentración, el decaimiento y los dolores de cabeza.

La forma más eficaz de obtener vitamina D es la exposición moderada al sol. Basta con disfrutar de un paseo tranquilo al mediodía para que tu organismo consiga una buena reserva de ella.

5- HAZ EJERCICIO (SIN DARTE CUENTA)

No seas perezosa y aprovecha los pequeños gestos de tu día a día para mantenerte en forma. No será suficiente, pero es un paso para que tu cuerpo empiece a luchar contra el sedentarismo.

Sube escaleras

Si vives en un tercero, olvídate del ascensor, y en el metro, pasa de las escaleras mecánicas. Al subir los escalones trabajarás la resistencia y endurecerás poco a poco las piernas y los glúteos.

El supermercado, tu ‘gimnasio’

Llevar las bolsas desde el supermercado a casa ejercitará tus brazos. Pero recuerda ir siempre con el dorso recto, para evitar el dolor de espalda. Y… ¿sabías que agacharte y ponerte de puntillas para coger los productos de las baldas te ayuda a mejorar tu flexibilidad?

Por último, en la cola mete la barriga, manteniendo la espalda y las piernas erguidas. Una vez tengas esa postura inspira y expira el aire comprimido con la zona lumbar relajada. Trabajarás la zona abdominal.

Pasea al niño (o al perrito)

La cuestión es salir a la calle y caminar. Si tienes hijos pequeños o mascotas aprovecha para salir con ellos y andar al menos 30 minutos, quemarás calorías sin darte cuenta y te servirá para establecer una rutina de ejercicio.