España está viviendo un verano especialmente caluroso y con el aumento de las temperaturas y de las horas de exposición al sol también aumentan los riesgos de las radiaciones. Y así como el sol es a veces el principal enemigo para nuestra piel, también lo es para nuestros ojos, ya que puede ocasionarnos un gran número de afecciones. De ahí la importancia de extremar el cuidado de la salud visual, alerta Alicia Escuer, directora técnica y de formación de Óptica & Audiología Universitaria.

Hay que tomarse en serio el cuidado de los ojos en los meses de verano, sobre todo cuando se frecuentan playas y se practican deportes o actividades al aire libre. Según el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas (CNOO), los problemas oculares y visuales se incrementan el 25% durante los meses de verano. Para facilitar la tarea de tomar medidas y evitar riesgos, la experta de Óptica & Audiología Universitaria enumera las 3 afecciones oculares más habituales relacionadas con las radiaciones solares:

Quemaduras en la córnea

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Al igual que la piel puede quemarse con el sol, también puede hacerlo la córnea. Esta afección, que recibe el nombre de fotoqueratitis o fotoconjuntivitis, se presenta ante una exposición de los ojos a los rayos ultravioleta. La córnea viene a ser la “piel” del ojo ya que es la capa externa transparente del mismo. Coloquialmente se conoce como ceguera de la nieve, ya que los rayos ultravioletas reflejan en el hielo y la nieve y puede causar fotoqueratitis sino se va adecuadamente protegido. De ahí la importancia del uso de gafas de sol con protección UV adecuadas, insisten desde Óptica & Audiología Universitaria.

Cataratas

Las cataratas son una opacidad del cristalino del ojo que pueden afectar a la visión. Y, aunque habitualmente se la relaciona con el envejecimiento, la exposición excesiva a los rayos UV sin protección también puede causar o acelerar el desarrollo de esta patología visual, por el efecto acumulativo del UV. El uso de gafas de sol homologadas que bloqueen los rayos UV, ayuda a reducir el riesgo de esta patología, cuya solución consiste en la extracción quirúrgica del cristalino, que se reemplaza por una lente intraocular, que restaura la visión.

Pinguécula y pterigión

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Otros problemas causados por la excesiva exposición al sol son la pinguécula y el pterigión. Son crecimientos carnosos que se producen por la degeneración de la conjuntiva, que es la membrana transparente que cubre la superficie del ojo. Así como la pinguécula no afecta a la visión, el pterigión si puede hacerlo, en el caso de que haya crecimiento hacia el centro de la córnea y entonces habrá que recurrir a una operación. Normalmente la pinguécula y el pterigión provocan solo irritación y se tratan con lágrima artificial, pero lo más recomendable es la prevención, es decir, protegerse de los rayos UV con las gafas adecuadas.