N diagnóstico a tiempo es, con frecuencia, una tabla de salvación. Mamografías para la detección precoz del cáncer de mama, campañas de colonoscopia para detectar el cáncer de colon en sus primeras fases, densitometrías para diagnosticar inicios de la pérdida de masa ósea…


1. Osteoporosis: el ejercicio y el mantenimiento de una buena musculatura ayuda a remineralizar los huesos

La osteoporosis es una pérdida de masa ósea que predispone a fracturas. En Europa hay 22 millones de mujeres frente a solo 5,5 millones de hombres afectados. Los estrógenos protegen de la pérdida de masa ósea y es muy común que en la postmenopausia un alto porcentaje de féminas desarrolle este problema.

El ejercicio regular, sobre todo en las edades en las que se está formando el hueso, pero también a edades avanzadas, hace que la masa ósea mejore. El ejercicio de fuerza, como el isométrico con pesas, ha demostrado ser muy útil a la hora de remineralizar el hueso.

Unos músculos fuertes, se asocian a unos huesos fuertes. Así se evidencia en un artículo publicado como ‘Intervenciones no farmacológicas para el tratamiento de la osteoporosis: revisión sistemática de las guías de práctica clínica’, en 2019 por la Asociación Médica Latinoamericana de Rehabilitación.

  • 10 problemas de salud que afectan más a las mujeres: I

2. fatiga crónica y Fibromialgia, un dolor y un cansancio típicamente femenino

La fibromialgia es una enfermedad crónica que afecta a entre un 2% y un 6% de población española, siendo más común entre las mujeres. Según los datos de la Sociedad Española de Reumatología, las mujeres son casi el 90% de los casos, lo que se traduciría como 1.600.000 afectadas. Es una enfermedad que genera dolor muscular generalizado crónico, y es bastante incapacitante a la hora de hacer una vida normal.

El Dr. Carlos Isasi, reumatólogo español, miembro de SESMI, ha publicado en la revista Reumatología Clínica un artículo relacionando la intolerancia no celiaca al gluten con esta enfermedad. Así que, según esa norma, una dieta exenta de gluten de trigo, sobre todo, puede mejorar los dolores y la fatiga de estas pacientes.

También es posible que los virus lentos, ya mencionados en la tiroiditis, estén implicados en los casos de fibromialgia y de fatiga crónica. La reactivación de estas infecciones virales crónicas puede cursar con cansancio, dolores musculares y de garganta. Si notas que esas molestias son recurrentes, acude al médico sin dudar.

3. Infecciones urinarias: la copa menstrual ayuda a reducirlas

Son otras de las enfermedades más frecuentes desarrolladas en mujeres, se calcula que hasta un 50% de ellas presentan una infección de este tipo a lo largo de su vida. Pueden producirse desde la vejiga hasta los riñones, uréteres y uretra.

Las más frecuentes son provocadas por bacterias que se introducen en la vejiga y que, si no reciben tratamiento, podrían propagarse hacia los riñones. La principal forma de prevención y tratamiento es la higiene íntima.

Algunos expertos coinciden en la idea de la sustitución de compresas y tampones por copas menstruales para prevenir estas enfermedades, ya que no afectan la flora bacteriana ni el pH y tampoco resecan la pared vaginal.

4. Anemia, más hierro y vitamina C

El grupo de población que cuenta con el máximo número de personas afectadas es el de las mujeres no embarazadas. La mala alimentación propia del ritmo de vida actual junto a la menstruación hacen que sea más propensa a sufrir este descenso del número de glóbulos rojos en la sangre. Palidez, uñas quebradizas, caída capilar, irritabilidad, cansancio, dolores de cabeza, son los síntomas más comunes.

Para prevenirla, hay que llevar una buena alimentación rica en ácido fólico y hierro (vegetales de hoja verde, huevos, leche, carne roja, hígado, pescado, legumbres) y vitamina C, presente en los cítricos, que ayuda a la absorción del hierro. Evita antiácidos, té negro y café.

5. Trastornos psicológicos, hay que hacerles caso a los primeros síntomas

A partir de la adolescencia, las mujeres superan a los hombres en trastornos emocionales. Problemas de ansiedad, crisis de angustia, fobias (3-4 veces más frecuente en ellas) y alteraciones de la conducta alimentaria (90% son mujeres); el insomnio también es más común, a veces formando parte de las patologías descritas y otras precipitado por los cambios hormonales de la menopausia. Hay que intentar disminuir la sobrecarga o el estrés, y aprender a gestionar la capacidad de afrontar los problemas.