El género femenino es especialmente vulnerable a determinados problemas de salud que pueden afectar de forma más severa. Conocerlos y tratarlos a tiempo evitará, retrasará o disminuirá su desarrollo. Conoce cuáles son y dónde poner el foco en cada edad.


1. Migrañas, las viudas y divorciadas son más propensas

Son más frecuentes en mujeres: de hecho, el 18 % de las mujeres sufren migrañas, frente a un 8 % de hombres. Curiosamente, ser divorciada o viuda también son factores de riesgo para el desarrollo de migraña crónica, según la revista Neurología (neurología.com). En cuanto a la causa, podría haber alguna influencia hormonal.

Muchas migrañas suceden en los días previos a la menstruación. Algunas hormonas como la testosterona parecen ejercer un papel protector, mientras que otras, como la prolactina, lo empeoran.

Según un equipo de científicos de la Universidad Miguel Hernández de Elche que publicaron su trabajo en la revista Frontiers in Molecular Biosciences, la clave de la mayor incidencia de migrañas en las mujeres se encontraría en el nervio trigémino y en las células y vasos sanguíneos que lo rodean.

“Creemos que la modulación del sistema trigeminovascular por hormonas sexuales juega un papel muy importante”, explicaba Antonio Ferrer-Montiel, uno de los científicos implicados en el estudio.

Las fluctuaciones en los estrógenos sensibilizan a las células que rodean al nervio trigémino, haciendo que sea más fácil que se produzca la migraña.

También se relaciona con niveles elevados de histamina, con un claro desencadenante alimentario. Después de comer algún alimento con altos niveles de histamina o liberador de ella, como las berenjenas, o el tomate, se desencadena una crisis. Este tipo de migrañas mejoran mucho restringiendo los alimentos ricos en este componente.

Con respecto al tratamiento y prevención, el aporte de magnesio por vía oral puede espaciar las crisis, y también los suplementos de vitamina B2, pueden mejorar los síntomas, como indica el Dr. Manuel Lara, neurólogo del hospital La Paz. Otros suplementos como el Coenzima Q10 podrían ser útiles, siempre recetados por personal sanitario especializado en el manejo de suplementación extraordinaria.

2. Hipotiroidismo, las enfermedades autoinmunes también nos afectan más a nosotras

La enfermedad de Hashimoto, una tiroiditis autoinmune, donde hay producción de autoanticuerpos contra las células tiroideas, es una de las causas más frecuentes de hipotiroidismo en el mundo. En general, las enfermedades autoinmunes son más frecuentes en mujeres.

El estudio epidemiológico Whickham realizado en EEUU, mostró una prevalencia de hipotiroidismo del 1,5% en las mujeres y menos del 0,1% en los hombres. “Los metales pesados, mercurio de los pescados de gran tamaño, por ejemplo, y otros tóxicos con acción disruptora endocrina (que actúan como hormonas una vez ingeridos, activando o inhibiendo la acción hormonal), podrían jugar un importante papel.

De ahí la importancia de comer ecológico, frutas y verduras sin pesticidas, y evitar los pescados azules grandes, como el atún o el pez espada”, comenta Alejandra Menassa haciendo referencia a una guía práctica publicada en 2017 por la SESMI sobre esta patología.

Los virus lentos (un grupo de virus de herpes: simple, de Epstein Barr, citomegalovirus y virus varicela zoster), pueden desencadenar una respuesta inmune anómala, y estar en la base del desarrollo de un hipotiroidismo autoinmune. Tratar sus reactivaciones puede ser una manera de frenar la producción de anticuerpos contra el tiroides.

La micoterapia -uso terapéutico de los hongos-, indicada en dosis y forma correcta por un especialista, ayuda a reducir los fenómenos autoinmunes, ya que los betaglucanos de los hongos tienen una función inmunomoduladora.