La dieta y el ejercicio son fundamentales a la hora de mantener nuestro peso, pero a veces no reparamos en ciertos errores cotidianos que nos impiden cumplir el objetivo. Te contamos qué es
lo que puedes estar haciendo mal.


Una vez que te has puesto en marcha para seguir una dieta de adelgazamiento, parece que todo viene rodado. Vas perdiendo kilos poco a poco hasta lograr tu peso ideal, pero cuando llegas a la meta no todo está conseguido. El siguiente paso puede ser todavía más complicado: mantenerte a lo largo del tiempo. Te contamos cuáles son los culpables de que vuelvas a engordar, y te damos los consejos básicos que van a mantener tu báscula a raya. No es tan complicado, un poco de sentido común y cierta disciplina son las claves infalibles.

1- Desayunar tarde (o no hacerlo)

Los expertos aseguran que se debe desayunar como máximo en las dos horas posteriores a levantarse, ya que esa es la fórmula correcta para que nuestro cuerpo absorba adecuadamente todos los nutrientes. Además, no vale picar cualquier cosa, debe ser un desayuno completo (lácteos, fruta, cereales…), para llenarte de la energía que necesitas para abordar el día.

¿Necesitas más razones? Cuando nos saltamos el desayuno, nuestro organismo lo percibe como una situación de escasez y reacciona activando el metabolismo en ‘modo alerta’, liberando unas hormonas que lo hacen más lento y que estimulan el almacenamiento de energía en forma de grasas.

2- Pasar muchas horas sin comer

No solo cuando estás a dieta debes hacer las cinco comidas que siempre se aconsejan (desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena). Nunca debes saltarte ninguna de ellas, porque es la única forma de evitar llegar con mucha hambre a la mesa.

3- Comer muy deprisa

No es ningún mito que comer demasiado rápido engorda mucho más que si te tomas tu tiempo. El cerebro tarda alrededor de 20 minutos en recibir la señal de saciedad del estómago, por lo que si comes muy deprisa, es probable que tomes más cantidad de la que deberías. Saborea, mastica bien y deleítate con la comida. También es fundamental que comas siempre sentada y sin distracciones como el móvil o la televisión.

4- Tomar sal en exceso

Además de ser perjudicial para la salud, ya que aumenta la tensión y potencia la posiblidad de accidentes cardiovasculares, la sal retiene muchos líquidos y, por tanto, provoca hinchazón. En una dieta saludable, si quieres adelgazar o mantenerte, no debes ingerir al día más de 2.300 mg (lo que equivale a una cucharadita de postre).

5- No planificar las comidas

Mientras estás a dieta tienes el calendario de lo que debes comer en cada momento tal y como te ha indicado el nutricionista, pero una vez que lo dejas, comienzan los problemas sobre qué comer. Lo ideal es que sigas planificando las comidas como has hecho durante la dieta. La clave es prepararla para varios días y meterla en el congelador, porque es la forma de evitar comer cualquier cosa o pedirla preparada. También es importante que varíes el menú para no aburrirte y que lleves una lista a la hora de hacer la compra.

dieta

6- Cuidado con el picoteo entre horas

Nuestra vida está marcada por los ritmos biológicos, por lo que, entre otras cosas, comer a deshoras engorda. Esos tentempiés entre comidas hacen que puedas llegar a un extra de calorías que lleguen a sobrepasar las 250 diarias. Si en alguna ocasión lo haces, evita los alimentos más calóricos y decántate por la fruta, los crudités, algo de pavo o un par de tortitas de arroz.

7- No beber suficiente agua

Los riñones trabajan más lento y se acumulan más toxinas en nuestro organismo si no bebemos suficiente líquido. Es obligatorio beber dos litros de agua al día, para mantenernos hidratadas, eliminar los desechos y evitar la retención de líquidos. Si te cuesta mucho esfuerzo también puedes recurrir a las infusiones de té verde o rojo.

8- Comer mucho fuera de casa

Una vida social demasiado activa, en la que estás todo el día comiendo fuera de casa, provoca, en la mayoría de las ocasiones, que tomes alimentos con más aporte calórico y que comas más. Si por el motivo que sea no puedes evitarlo, hay algunas pautas que debes recordar: intenta no tomar nada de pan antes de la comida, son calorías que no necesitas y lo único harán es evitar que mantengas tu peso.

Además, lo ideal es que solo pidas un plato principal y te olvides del postre y de los entrantes. Pero, si no te puedes resistir, no elijas platos que contengan salsas o queso, decántate mejor por una ensalada o una crema de verduras. Para el postre la solución puede ser un sorbete o una macedonia.

9- Dormir poco y vivir con estrés

El cuerpo necesita el descanso para restablecerse y recuperarse. Además, ¿sabías que dormir poco o mal provoca una reacción en el organismo que incita a comer más grasas? También saltarse el ciclo regular del sueño, como sucede cuando trasnochamos, influye en nuestros hábitos a la hora de comer, lo que provoca que se gane peso.

En cuanto al estrés, cuando estamos nerviosas nuestro cuerpo nos pide consumir más alimentos grasos y azucarados, ya que estos activan las zonas de placer del cerebro y nos hacen sentir mejor.

10- Las bebidas con gas

Aunque es cierto que muchos refrescos gaseosos contienen pocas calorías, eso no quiere decir que no influyan negativamente en tu peso, ya que los edulcorantes producen un efecto parecido al del azúcar en tu organismo. Estos activan la insulina, lo que provoca hipoglucemia y, a su vez, una mayor tendencia a acumular las calorías sobrantes de la dieta en forma de grasa abdominal, además de aumentar el apetito entre horas.