La expresión sueño reparador es de lo más acertada. Dormir es una actividad indispensable para que nuestro cuerpo funcione, pero ¿cuántas horas necesitamos?.


No es solo un placer, también es una necesidad. El ser humano necesita dormir y está demostrado que el descanso afecta a las hormonas de crecimiento y del estrés, al sistema inmunitario, el apetito, la respiración, la presión arterial e incluso la salud cardiovascular.
De hecho, los médicos hace ya tiempo que demostraron que la falta de sueño aumenta el riesgo de padecer obesidad, enfermedades del corazón e infecciones.

Ahora bien, ¿cuánto tenemos que dormir para estar bien? Pues el número de horas de sueño que necesitamos para mantenernos bien va variando con los años.

En los primeros meses de vida, un bebé está dormido la mayor parte del tiempo (bueno, si los padres tienen suerte), pero en cambio se dice que las personas mayores apenas duermen.

Y aunque en principio podríamos tener claro las horas que un niño o un adulto debería dormir, la realidad es bien distinta.

Tanto es así que recientes estudios confirman que los niños no duermen las horas recomendadas por los especialistas.

El uso de las tecnologías

¿Y por qué? Pues dicen que las actividades sociales de los más pequeños de la casa (con agendas llenas de actividades) y el uso de tecnologías a últimas horas del día (léase móviles, tablets, ver la tele hasta tarde…) están favoreciendo la aparición de trastornos del sueño en los niños, copiando así los problemas de los mayores.

Por ejemplo, según un estudio realizado por la empresa Fitbit, un 58 % de los españoles cree que no duerme lo suficiente. Es decir, más de la mitad de los españoles no consigue descansar las horas necesarias, a pesar de que saben que dormir es un hábito clave en el bienestar de las personas, junto a una alimentación sana y la actividad física habitual.
Pero lo más curioso es que un 46 % de esos españoles reconoce que no hace nada para mejorar sus hábitos de sueño, como intentar irse a dormir siempre a la misma hora o no ver ni manejar dispositivos electrónicos justo antes de acostarnos, dos de los más recomendados.

Veamos ahora cómo se desglosan las horas de sueño por edades.

1. BEBÉS

Los recién nacidos y los niños hasta los 3-4 meses de vida duermen entre 16 y 18 horas al día. Aunque por desgracia para muchos padres, lo normal es que durante al menos su primer mes se despierten cada 2 o 3 horas.
bebe
Eso va cambiando y a partir de los 4 meses ya se empiezan a relacionar con su entorno y poco a poco se van acostumbrando a las rutinas de comida, sueño, paseo…

Con un poco de suerte, a partir de los 6-7 meses ya dormirán 5 horas por la noche del tirón. Con 1-2 años las horas de sueño por la noche se alargarán hasta las 6-8 horas seguidas, con dos o tres siestas repartidas a lo largo del día, que irán disminuyendo a medida que crezca. Durmiendo un total de 13 horas diarias.

 

2.NIÑEZ

niñoLos niños suelen dormir, por lo general, unas tres horas más que los adultos. A los 4-5 años, en edad preescolar, se quedan entre 10-12 horas, incluyendo una pequeña siesta.
Aún así despertarse en mitad de la noche durante 10-15 minutos sigue siendo normal.
Lo ideal, según los especialistas, es que hasta los 7 años el niño duerma entre 10-11 horas y que se reduzca un poco a los 10-11 años. Para entonces, ya no dormirán siesta.

3. ADOLESCENTES

Curiosamente en esta época necesitan dormir más, unas 10 horas al día, y empiezan a acostarse y despertarse más tarde, pero eso sí, duermen del tirón, sin despertarse. A medida que crecen, los hábitos de sueño de los adolescentes sufren ligeras variaciones. De los 14 a los 18 años siguen durmiendo unas 10 horas diarias y el sueño es fundamental para recargarse de energía y producir hormonas como la del crecimiento. Y además durante las horas de sueño, el descanso es fundamental para fijar los procesos de atención, memoria y aprendizaje…
adolescentes
Para compensar la falta de sueño acumulado durante la semana, los adolescentes aprovechan el sábado y el domingo. Dormir un par de horas más puede ser beneficioso.
Y es que se supone que todos tenemos un reloj interno que influye en la temperatura corporal, en los ciclos de sueño, en el apetito…

Los procesos biológicos y psicológicos que siguen el ciclo de este reloj interno se llaman «ritmos circadianos». Pero la pubertad modifica el reloj interno de los adolescentes y por eso tienen esos horarios tan locos de sueño.

4. ADULTOS

Todos los médicos coinciden en ua cosa: un adulto no debe dormir menos de 6 horas, pero tampoco más de 10-11. En definitiva, como en todo, en el término medio está la solución y por eso lo ideal sería que un adulto pudiera dormir entre 7 y 9 horas, una tarea imposible para muchos, si tenemos en cuenta los ritmos de vida y trabajo.
adultos
Y, en este baremo, no hay distinción entre los adultos, un rango que va de los 18 a los 65 años.

 

 

 

5. ANCIANOS

Existe polémica sobre si la necesidad de sueño disminuye con la edad. Sin embargo, las personas de edad avanzada sanas tienden a necesitar y obtener el mismo tiempo de sueño que tenían cuando eran jóvenes, aunque pueden tener distinta distribución del mismo a lo largo del día.
ancianos
Podemos decir entonces que los ancianos pasan más tiempo en la cama, aunque menos de él durmiendo. O lo que es lo mismo, tardan más tiempo en conciliar el sueño, y se despiertan más veces, con periodos de vigilia nocturna prolongados.

En definitiva, para vivir, necesitamos dormir. No puede existir lo uno sin lo otro Y como hemos dicho, la calidad del sueño afecta profundamente a nuestra salud y esperanza de vida.

Ha quedado claro que dependiendo de la edad y de la persona, las horas de sueño necesarias varían. Pero al final, lo importante es que hay que dormir las horas necesarias para encontrarnos bien.