Muchos estudios aseguran que quienes tienen algún tipo de vínculo sentimental estable se encuentran más sanos que los que no. Esto es porque los buenos hábitos se contagian y es más fácil así garantizar una vida con mayor bienestar.


Según el éxito de las relaciones, la salud en general puede mejorar o, en el peor de los casos, deteriorarse. La pareja puede ayudar a adoptar gestos para vivir mejor, pero también puede contagiar hábitos que no lo son. En cada uno está la decisión de ser un buen o mal complemento.

“El bienestar psicológico y el físico forman parte de la salud global, retroalimentándose. Aquellas personas que se sienten solas de manera prolongada y falta de afectos, pueden ver mermado su estado de ánimo, así como de manera indirecta su salud”, dice Pilar Conde, psicóloga y directora técnica de Clínicas Origen.

Nos sentimos bien con esa persona magneticoatractiva, amorosa, con la que siempre queremos estar en contacto. Y es por el aspecto sanador que tiene el amor para el individuo.

1- El amor adelgaza

Y no hablamos solo de practicar sexo, que también, ya que en cada coito de 20 min se pierden 250 calorías, sino que además, según diversos estudios realizados en Estados Unidos, las parejas estables tienen menos riesgo de sufrir desórdenes alimenticios, pues al estar juntos en el proceso de cuidado recíproco controlan los hábitos no saludables del otro y logran resultados más rápidos que los que se obtendrían estando solos.

2- Dormir al lado del ser amado evita problemas de sueño

Genera una sensación de bienestar y tranquilidad. Con un abrazo, una caricia o un mimo, los niveles de cortisol, la hormona producida naturalmente ante altos niveles de estrés, se reducen. Así lo demostró un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en 38 parejas. “El contacto físico es una muestra afectiva que se relaciona con el estado de ánimo, el bienestar, el sentirse valorado y querido”, dice Pilar Conde.

3- Mejor calidad de vida

El amor, los cuidados y el apoyo mutuo durante el proceso de una enfermedad grave garantizan una mejor calidad de vida a los pacientes terminales que tienen además mayor probabilidad de vivir más tiempo después del diagnóstico.

4- Transforma el dolor

“El amor de la pareja puede redefinir el sentido del dolor a quienes están marcados por profundas heridas a causa de antiguas experiencias traumáticas: niños soldado, supervivientes de deportaciones, guerras o genocidios, víctimas de accidentes, aquellos que han padecido graves maltratos y humillaciones, gracias al vínculo que supone una relación amorosa”, asegura Boris Cyrulnik en su libro El amor que nos cura.

5- Ansiedad bajo control

Un estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience, explica que cuando las personas están enamoradas y comprometidas hay una gran liberación de dopamina, sustancia que genera un estado de recompensa, lo que se traduce en menor ansiedad.

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6- Aumenta la producción de hormonas

“El enamoramiento provoca un racimo de estados emocionales agradables”, comenta la socióloga Alicia Aradilla (www.aliciaaradilla.es). “Hay muchos procesos cerebrales y hormonales que alteran nuestra conducta ante el enamoramiento. Hormonas como la oxitocina crean apego y fidelidad y la adrenalina provoca sensación de euforia”, dice Marián Ponte.

7- El amor no es dependencia

El amor tiene que ver con la capacidad de establecer relaciones afectivas que nutren e implican reciprocidad y también intercambio. Aporta atributos positivos, ayuda avanzar y a crecer. Está ligado a unos valores de compromiso, solidaridad, lealtad y otros que ambas partes establecen y comparten. “La dependencia pretende llenar vacíos, no sentir soledad, es vivir desde el apego o el miedo a la pérdida o el rechazo.

El amor no produce inseguridad, no implica juicio y sí aceptación, comprensión y respeto”, explica Marián Ponte. Además, no puedes dejar por completo en manos de otra persona tu felicidad. Debe ser una relación de iguales, en donde ambas partes den lo mejor de sí mismas, pero entendiendo también que el peso de la alegría, y también de la pena, debe ser compartido”.

8-9 – Amor de madre y de padre

De madre:
“Es, junto al amor paterno, la base principal del equilibrio emocional de una persona”, dice la socióloga Alicia Aradilla. “El hemisferio derecho del infante se coordina con el hemisferio derecho de la madre. Si no es amorosa no está presente, y la madurez y organización cerebral y el futuro mental, emocional y de conducta del niño quedará comprometido.

Si la madre es amorosa, la relación es sólida y saludable y permite una madurez cerebral, capacidad de modular los afectos e integrar la información interna y externa disfrutando de las relaciones con los demás. Sincronizarse a las necesidades del niño, dar cuidados y atención con sensibilidad, caricias y estar en cercanía crea redes de memoria y estados que ayudan al bebé a establecer conexiones sociales”, explica Marián Ponte.

“En el caso de una madre maltratadora, donde se establece una relación de agresión y violencia, puede determinar la salud mental del menor. La sobreprotección también puede ser una forma de maltrato y agresión, donde no se le permite explorar el mundo, interactuar y aprender de él, y desarrollarse como ser humano”, completa la doctora Mercedes Bermejo.

Y de padre:
En las personas cuenta el bagaje con el que nos han criado, los valores, la comunicación, la capacidad afectiva y las habilidades para que el niño se sienta amado, escuchado y seguro.

El modelo de pareja también afecta a su mente porque aprenden sobre el amor por lo que viven y ven. “Según muchos estudios, la falta de una figura paterna sana puede llevar a alteraciones emocionales, problemas psicológicos, sociales.

Tradicionalmente la figura paterna promueve la autonomía e independencia en el menor, así como aspectos morales y sociales necesarios en su desarrollo”, dice la Dra. Bermejo.

10- Nos da libertad

El amor libera. Todo lo que ata, condiciona y manipula, no es amor. La adicción emocional viene dada por un patrón de comportamiento donde la persona actúa de modo irracional. Siente necesidades extremas e imperiosas, dañinas, y basa toda su vida en la relación que tiene o tuvo. “Pasan por consulta gran número de pacientes con dependencia o adicción a otra persona.

Se trata de una patología basada en necesidades emocionales no satisfechas, que la persona intenta cubrir con otras personas de forma desadaptativa, excesiva y mantenida en el tiempo”, dice Pilar Guerra, experta en Psicología Clínica y Coaching (www.pilarguerra.es).