¡SOCORRO! Tengo un hijo adolescente

Son las 11 de la noche. Bajo las persianas de mi habitación preguntándome para qué las bajo si cuando me despierto, a las 7:05 aún no ha salido el sol.

Mis hijos ya van al instituto y nos despertamos los tres a la misma hora. Les hago el desayuno. Sí, aún. Igual que mi amiga Teresa que también se lo hace a sus hijos adolescentes y nos lo contamos casi en secreto… “Ya se lo harán solos…” decimos.

Tengo dos hijos adolescentes, cumplen 13 y 16 años en un mes. Vivimos los tres junto a Rony, nuestro precioso gato abisinio. Estamos los cuatro juntos en esta aventura de la vida, aprendiendo cada día, cada hora, a vivir, con alegría y paz.

Podemos hacer dos cosas con un hijo adolescente: sufrirlo o amarlo. Como todo en esta vida, siempre hay estas dos opciones. Yo elijo AMARLES, siempre amarles. Porque en realidad sufrir no es una buena opción, nunca lo es y nunca lo será.

En la última vídeoconferencia que di online “Mindfulness para la Vida Diaria” una persona me preguntó sobre qué actitud tomar con su hijo adolescente y varias me pidieron que escribiera sobre esto. Aquí tienes el artículo prometido.

Te doy la bienvenida a un apasionante mundo del “No sé”, “Déjame en paz”, “(silencio)”, “No”, “Sal de mi habitación” y demás aventuras. No te sientas solo, no estás solo. Estamos juntos en el mismo barco.

He escrito hoy, especialmente para ti, unas pautas que te van a hacer la vida más fácil, más bonita y más serena si convives con uno o varios hijos adolescentes.

Si tienes hijos adolescentes:

1.- Ten en cuenta que aún no se ha terminado de formar su lóbulo frontal. Las facultades mentales que dependen de él son la capacidad para controlar los impulsos instintivos o la capacidad empática, entre otras. Entonces, que un adolescente no sea impulsivo en alguna ocasión y no se pare a ponerse en tu lugar no es porque no quiera, es porque no puede. Es como pedirle a un bebé de tres meses que ande. No puede. Físicamente no está preparado para hacerlo aún. Paciencia.
A los 25 años es cuando el cerebro está desarrollado completamente, por eso los científicos fijan el comienzo de la adultez a los 25 años.
2.- No te tomes nada de lo que digan, hagan o piensan de manera personal. Lo que dicen, hacen y piensan no es para ti aunque te lo digan mirándote a los ojos. No es para ti. Es para ellos y es necesario para su propio desarrollo y crecimiento. Un buen entrenamiento para no tomarte nada de manera personal es que leas el libro “Los cuatro acuerdos” (Dr. Miguel Ruiz) que siempre recomiendo, tengas hijos o no.

3.- Los hijos, junto a los padres y las parejas, son los maestros más importantes de nuestra vida. Tus hijos, desde el día que nacieron te están enseñando una lección tras otra. Te enseñan tanto que ni con todo el oro del mundo y cien vidas podrías alcanzar ese aprendizaje por ti mismo. Te enseñan a desarrollar tu paciencia, a ser perseverante, a no precipitarte, a amar incondicionalmente… A muchas cosas más cada día te enseñan y, aunque no te des cuenta, siempre lo están haciendo.

4.- Sé un ejemplo para ellos. Camina hacia tu mejor versión y muéstrasela cada día. Sé amable con ellos, comprensivo, amoroso, cariñoso. Lee, come saludable, duerme ocho horas. Medita, haz deporte. Sé tú el cambio que quieres ver en ellos. Hazlo y que te vean, con esto es suficiente. Aunque no lo hagan, lo están aprendiendo, ya lo harán o buscarán algo que les motive si te ven a ti motivado. Todo llega en el momento adecuado.

5.- Tú ya has sido un adolescente, ¿lo recuerdas? ¿Cómo te sentías? ¿Cómo veías a tus padres y a tus hermanos? ¿Qué relaciones tenías? Métete en su piel. Vienes de ahí, ya lo has vivido. Tenlo presente cada día.

6.- Por otro lado, date permiso para sentirte perdido. Es un mundo nuevo. Tú nunca has sido, hasta ahora, padre o madre de un hijo adolescente. Pide ayuda si es necesario, yo lo he hecho y ha sido infalible. Pide ayuda, pídela.

7.- Busca la oportunidad debajo de la dificultad. SIEMPRE la hay. Búscala y cuando pienses que no existe, sigue buscándola. El tiempo pone cada cosa en su sitio, sin embargo, si te das cuenta en el presente de la oportunidad que está surgiendo con tu hijo respecto a lo que está pasando en este momento, mucho mejor.

8.- Fomenta lo que SÍ les guste y no insistas en lo que NO les gusta. Si prefieren la música al deporte, cómprales un ukelele u otro instrumento fácil de tocar, para que puedan expresarse a través de la música. De eso se trata, de que se expresen, de que canalicen su energía de alguna manera. Da igual cómo. Pregúntales, dales opciones y que elijan ellos.

9.- No te preocupes si contigo no es abierto, demasiado callado o parece triste o ausente. Observa cómo son sus relaciones con sus amigos. ¿Habla con amigos? ¿Queda con ellos? ¿Se divierten juntos? ¿Se ríen? Los padres no somos sus mejores amigos ni lo vamos a ser. Observa cómo se relaciona con otras personas y si tiene una relación sana, quédate tranquilo.  Si tienes alguna duda, pregunta a un especialista.

10.- Escucha su música atentamente, ¿qué dice la letra de la música que escucha? Traduce la letra si está en otro idioma, te dará una pista de cómo se siente, de qué quiere expresar a través de esa letra. Mira sus películas y series favoritas. Una serie que estoy viendo ahora y es la favorita de mi hijo Juanjo (15 años) es Merlí. Es la vida de adolescentes de segundo de bachillerato en un instituto. Merlí es su profesor de filosofía. La puedes ver en Netflix y te va a dar una idea clara de cómo piensan y sienten los adolescentes actuales. Te recomiendo que la veas, te va a gustar hacerlo y te va a enseñar algo que ahora no sabes.

11.- Haz con ellos algo que les guste aunque a ti no te apetezca. Me fui con mi hijo Juanjo (15 años) hace unos meses a ver el concierto de La Raíz. Conocía el grupo porque escucho sus canciones y no me apasionaba, sin embargo, cuando me pidió que le acompañara al concierto (en España no pueden ir solos a un concierto los menores de 16 años sin autorización adulta) no lo dudé. Curiosamente coincidía que iban tres amigos míos y fue realmente divertido el concierto, ¡me encantó! Descubrí un mundo nuevo y ahora escucho La Raíz, me gusta mucho. Compartir es vivir y disfrutar de ese momento con él ya es algo inolvidable.

12.- Lánzales frases que quedarán grabadas en su subconsciente como: “Haz lo que te guste”, “Sé libre para elegir”, “Sé generoso contigo mismo y con los demás”, “Sé amable contigo mismo y con los demás”. Incúlcales valores a favor de amarse a ellos mismos y a los demás. Aunque parezca que no, te están escuchando y están grabando en su disco duro toda esa valiosísima información. Mi hijo Gabriel (12 años) las caza al vuelo y siempre contesta a esas frases mías con intención: “¡Ya está la coach!”. Pues sí, ya está la coach y también la madre.

13.- Los hijos eligen a los padres de los que quieren nacer para vivir la experiencia que han elegido vivir en este mundo material, para su crecimiento espiritual. Esto te puede sonar “raro”, sin embargo, es así. Tus hijos te han elegido a ti porque tú les vas a dar lo que ellos necesitan vivir para su crecimiento personal y espiritual. Eres la madre y el padre perfecto para ellos. Ellos te han elegido aunque no se den cuenta de momento o incluso renieguen de ello. Igual que tú elegiste a tus padres. ¿Te has dado cuenta ya de para qué elegiste a tus padres? Yo se lo digo a mis hijos: “Tú me elegiste, gracias por hacerlo”.

14.- Tus hijos recordarán cómo se sintieron a tu lado cuando sean adultos. Dales cada día pequeños detalles de cariño y amor y lo recordarán siempre. Una palabra, una caricia, un beso al salir y entra de casa. Cada noche me meto en la cama con cada uno de mis hijos y les acaricio el pelo y la espalda. Un ratito a cada uno. El pequeño aún me lo pide y el mayor algunas veces. Si no me lo piden, ya voy yo por iniciativa propia. Me van a tener que echar de sus camas para que deje de hacerlo. Llegará el día y lo comprenderé, mientras, sigo disfrutando de ese ratito antes de dormir que nunca olvidaremos ninguno de los tres.

15.- Agradece cada mañana y cada noche estar viviendo esta experiencia. Es perfecta. La vida te ofrece a cada instante lo que tú necesitas para crecer. Todo está bien. Y si piensas que no está bien, pide ayuda. Estamos en esta vida para ayudarnos.

Una frase que me encanta es “Todo es perfecto, aun cuando menos lo parezca y sobre todo cuando menos lo parece”. Y así es.

Gracias por leer este artículo. Disfruta de esta vida y de este momento único.

¿Qué añadirías tú a tener en cuenta? Deja aquí abajo tu comentario, pregunta o experiencia, te contestaré personalmente. Estoy aquí para escucharte y ayudarte.

¡MUCHAS GRACIAS, BUEN DÍA!

8 COMENTARIOS

  1. Paz, muchísimas gracias por este artículo que me sirve tanto para este momento de mi vida. Tengo 3 hijos en plena adolescencia y a veces no sé qué hacer. Te mando un abrazo y gracias

  2. Me da mucho miedo esta etapa. Tengo 2 hijos de 12 y 14 y el no saber con quien estan, lo que hacen… quizas el ver que ya no tienes ese control hacia ellos me hace pasarlo mal..

  3. Me encanta que compartas tu propia convivencia con tus hijos adolescentes, yo tengo uno “pre” y empiezo a temblar. Muy buena guía y muy revelador la elección que hacemos de nuestros padres, no, no me había dado cuenta de porqué elegí a los míos. Todavía estoy dándole vueltas, gracias!!!!

  4. Hola paz (te conozco a través del taller de Fran Sabal).Muchas gracias por este artículo sobre los adolescentes. Me ha encantado y lo he compartido con mi marido que está a menudo triste cuando su hija de 13 años no le cuenta nada o le contesta mal. Mi frase favorita ha sido «Sé tu el cambio que quieres ver en ellos»❤. Voy a leer de nuevo los 4 acuerdos. Y a practicarlo todo!! 😍

  5. Gracias por tan buen articulo! Tengo dos hijos empezando la adolescencia uno de 13 y el otro de 11, veo cambios en el mayor y me asusta no ser una buena madre para ellos, vivo sola con ellos y a veces no se como.reaccionar ante su comportamiento. Los tuve a la edad de 18 años y eso.hace que me vean como su hermana menor (sobretodo el mayor).
    Te agradeceria escribas mas articulos como estos, donde hay señales para seguir avanzando!!
    Bendiciones y gracias por tanto aporte

  6. Excelente artículo, me gustó mucho y aunque mis hijos ya crecieron, tengo nietos adolescentes y una hija en especial, está sufriendo, porque en verdad mis nietos son terribles!!! Gracias por el artículo. Bendiciones!!

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