La lucha definitiva: ¿Qué dieta escoger después de las navidades?

Si estás leyendo esto y no necesitas mejorar tu alimentación porque has sabido comer y cuidarte durante estas navidades, ¡Enhorabuena!

Si no has podido sucumbir a esos pequeños bocados en forma de turrones, polvorones, roscones rellenos, sin relleno, o esas cenas de empresa en las que hay que comer mucho para estar a la altura de todo lo que sirven, o esas comidas familiares interminables en las que no se para de sacar comida y bebida y a cada cual más rico….No te preocupes, te voy a dar las claves para vencer en esta lucha definitiva después de cada navidad, porque recuerda, todos los años hay navidades.

Lo primero y más importante es marcarse un objetivo adecuado a nuestro contexto, nuestras circunstancias.  Una expectativa demasiado alta, objetivos irreales, falta de conocimientos, o una incorrecta planificación, tienen como resultado un nuevo fracaso y volver a arrastrar los nuevos propósitos de 2019 a otras fechas futuras, generando un continuo desdén de sentimientos negativos hacia nosotros mismos.

Cambiemos el punto de vista habitual de dieta, y ¿si la llave que abra la puerta definitiva es la de atender, comprender y aprender del proceso, en lugar de hacer dieta?
“Si siempre haces lo mismo, no esperes resultados diferentes”, o lo que es lo mismo, si siempre haces dietas, y no logras tener un cambio definitivo, ¿Por qué seguir haciendo dieta? Ponte a dieta, pero de dietas.

¿Cómo son las dietas mágicas típicas?
Las dietas que más nos atraen suelen tener una característica común, son cortoplacistas. Hay  muchos tipos, las que eliminan alimentos, o por el contrario las que te alimentas a base de un tipo, etc. Todas suelen vender la expectativa de un resultado, generalmente transformado en perder un número concreto de kilos en un tiempo concreto.

Pero… ¿Y después? ¿Esa dieta es válida para toda la vida? ¿Has aprendido a alimentarte?
Hay diversas dietas milagro practicadas en la actualidad, las más habituales podemos estructurarlas en hiperproteicas, disociadas, las que utilizan suplementos sustituyendo comidas principales y la famosa moda détox.

Las dietas hiperproteicas aumentan mucho el consumo de alimentos proteicos, disminuyendo el consumo otros alimentos ricos en carbohidratos. Los carbohidratos son necesarios para nuestro organismo, debemos consumirlos, pero en forma de verduras, frutas, legumbres, y granos enteros. Evitando refinados y azúcares añadidos. Es por esta razón por la que no es adecuada mantenerla a lo largo del tiempo, y si se realiza debe estar controlada por un dietista nutricionista para que una vez acabado el proceso se dé una reintroducción normal de otros alimentos saludables y no tener un efecto rebote. Habitualmente se suelen realizar sin control y olvidándonos de la parte final, ya que volvemos a comer como antes de la dieta y se produce aún más descontrol. A la larga el realizar muchas dietas, sin control, con efectos rebote tiene grandes repercusiones sobre nuestro organismo y sobre su respuesta para intentar una pérdida de peso futura.
Las dietas disociadas son aquellas que se basan en no mezclar macronutrientes, porque la mezcla de estos puede hacerte aumentar de peso. Esta afirmación no tiene bases científicas ya que los alimentos no son exclusivos de un macronutriente y nuestro sistema enzimático para ayudar a transformar los nutrientes no es un sistema estanco en el que se procesa cada nutriente de forma ordenada “primero proteínas, después grasas, después carbohidratos”.

Las dietas a base de sustitutivos tipo batidos, eliminan la masticación, fundamental para las señales de saciedad y el buen funcionamiento de procesos digestivos. Son económicamente caras ya que obligan al consumo de productos que son más caros que los alimentos.

Por último, las dietas detoxificantes, suelen promover la idea de pureza y limpieza del organismo, suele excluir muchos alimentos, incluso algunas verduras porque según sus teorías hay muchos alimentos que intoxican. El propio organismo tiene procesos de detoxificación, si no funcionasen correctamente ocurrirían patologías graves y la muerte. También son la excusa para la venta de productos, y aquí es donde debemos de hacer una reflexión. ¿Un licuado de tomate en una botella con la etiqueta détox, es mejor, es más detox que un gazpacho casero, o que un gazpacho de brick? Y la última reflexión, ¿Si tenemos una correcta alimentación sin consumo de tabaco y siendo físicamente activos, necesitaríamos una dieta détox?

¿Cuánto peso voy a perder y cuál es mi peso ideal?
Estas son las preguntas habituales que nos hacemos, ya que queremos una respuesta reflejada en la báscula.

Las dietas milagro son atractivas porque dan respuesta a estos datos y a la inmediatez con la que convivimos actualmente.  Pero si en el aumento de peso hemos tardado un periodo de tiempo generalmente largo, en el que esta ganancia ha sido progresiva, ¿Por qué debemos perder ese mismo peso en mucho menos tiempo?  Será más lógico realizar esa pérdida de forma progresiva, en un tiempo adecuado para que el cuerpo pueda ir adaptándose a esos cambios. Así evitaremos las típicas estrías o piel poco tersa, o situaciones como la ansiedad.

Es importante si decides realizar una dieta, o mejorar tu alimentación para tener un cambio definitivo que lo realices bajo la supervisión de un Dietista-Nutricionista colegiado, que atenderá a factores de gran importancia. El principal es la individualización en función de tu objetivo. Atendiendo a otros como edad, sexo, estilo de vida, horarios, gustos gastronómicos, si cocinas o no cocinas, tu actividad deportiva, estrés, sueño, patologías, etc.

Como resumen, si te planteas perder grasa y mejorar tu volumen recuerda este cuadro y acude a un dietista nutricionista.
ALFONSO ROMERO
NURTICIONISTA Y DIETISTA DEL CENTRO CARMEN MONTALBÁN
Calle de Nicasio Gallego, 9, 28010 Madrid
Teléfono: 915 91 70 52
www.carmenmontalban.com

 

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