Coaching: La historia de Alicia; de la dificultad al milagro

Me encuentro en una conferencia a Alicia, una amiga que hace tiempo que no veo. Alicia es una mujer que llama la atención allá donde va. Es una belleza. Atractiva, sonriente, eternamente joven y cercana. Su hijo tuvo un accidente de moto hace nueve meses.

-Qué alegría verte, ¿cómo estás, Alicia?
-Ahora mejor. Pero he vuelto a fumar y engordé ocho kilos. Voy bajando poco a poco, menos mal. Lo de mi hijo Ignacio me destrozó…
-Qué duro. ¿Cómo está él ahora?
-Bueno, lleva cinco cirugías y me temo que vamos a por la sexta. Me da penita verle así. Se rompió un brazo, la cadera, la tibia y el peroné. Pero, ¡está vivo!
-Sí, está aquí, hay que dar las gracias. ¿Psicológicamente cómo se encuentra?
-Hasta ahora estaba animando aunque este último mes se está viniendo abajo. Hace ya nueve meses del accidente y él ve que no remonta, esa es su lectura.
-Debe estar muy cansado, agotado.
-Ha avanzado muchísimo aunque él no sea consciente. De estar en una silla de ruedas, a llevar muletas es un gran paso. En fin, un rollo.

Era muy activo, no paraba de viajar por el mundo compitiendo en maratones que era su pasión. Y ahora tiene muchas limitaciones para todo, para vivir. Esto es lo que hay. Por supuesto yo valoro que esté vivo y él también aunque está muy enfadado.  Ya lo comprenderá en otro momento de su vida, ahora tiene 20 años. Creo que ha sido el año más duro de mi vida.

-Es muy duro, sí que lo es. Más adelante lo entenderá y será un ejemplo para otras personas. Ahora se preguntará constantemente ¿POR QUÉ? y más adelante se responderá ¿PARA QUÉ? Con el tiempo todo cobra otro sentido y habrá un día en que mire para atrás y comprenda profundamente el sentido de lo que le pasó.
-Cuando volví de hacer de voluntaria en India me di cuenta de que había sido un entrenamiento para aguantar el hospital, ¿puedes creerlo?
-Sí, así es todo. Las respuestas y la claridad vienen con el tiempo, siempre. Mientras, hay que confiar en que es una experiencia que va a enriquecer su vida por más que ahora esta idea resulte absurda y ridícula. Estoy segura de ello, lo veremos con el tiempo.
-Hoy le veía que se iba cojeando y me dolía el corazón el verle así. No entiendo cuál es el motivo de tanto dolor, de tanto sufrimiento. No lo entiendo, Paz, me duele tanto…
-Te entiendo muy bien, Alicia y sé que no es fácil para ninguno ahora. Sin embargo, merecéis daros a vosotros mismos la oportunidad de confiar. Confía en que la respuesta llegará y mientras date permiso para quererte, para cuidarte y para seguir disfrutando de la vida. Es que no queda otra. Poquito a poco, Alicia. Nadie quiso que esto sucediera y es necesario comprender que hay algo grande debajo del suceso. Hay una misión, hay un sentido.
-Pues no entiendo PARA QUÉ, Paz. No lo entiendo pero te haré caso y confiaré. No sé bien en qué, pero tampoco puedo hacer mucho más. Gracias, acabo de soltar algo con mis lágrimas.  Creía que ya no podía llorar más.
-La vida le ha dado una oportunidad y, por supuesto que es para algo tremendamente importante, ya lo veremos.
-Gracias, Paz. Me has servido de vía de escape sin planearlo ni buscarlo. Ahora me siento un poco mejor. Pues ya lo veremos, será en eso en lo que tendré que confiar. Muchas gracias.
-La vida es preciosa, con sus piedras, sus baches y montañas que impiden que sigamos nuestro camino. Si hay camino, hay esperanza, por muchos impedimentos que haya. Habrá que buscar la manera de saltarlos o sortearlos, solos o pidiendo ayuda. Tu hijo es tu maestro y tú eres su maestra. Estáis viviendo una experiencia juntos y cada uno tiene un papel importante para el otro.
-Al final me has hecho sonreír. Siempre lo consigues. Te quiero mucho, Paz. Qué tendrás con ese nombre tuyo que al final siempre me das paz.
-Gracias Alicia, te quiero mucho. Piensa desde aquí mirando hacia atrás,  ¿qué has aprendido de todo esto?
-He aprendido cuánto amo a mis hijos y cuánto me quiere mi familia. La generosidad de los médicos y lo que me quieren mis amigos.
-Escríbelo, Alicia, será sanador.
-Esta conversación sí que está siendo sanadora. También he aprendido que soy más fuerte aún de lo que ya sabía.
-Es importante todo lo que has aprendido. Escríbelo, así lo reconoces y le das valor. Hoy empieza tu nueva vida, un renacer. Así lo siento yo. La vida te ha dado una nueva oportunidad y has de aprovecharla. Piensa qué vas a hacer con esta oportunidad.
-No quería venir a la conferencia porque ya la he visto muchas veces, sin embargo he venido porque me lo pidió la organizadora. Ahora me doy cuenta de que ha sido para encontrarnos y recibir tus palabras que son los que me hacían falta. Gracias de corazón, Paz .
-A mí tampoco me apetecía venir y también estoy aquí por que me lo pidió la conferenciante. La vida me ha dado hoy la oportunidad de hablar contigo y me siento muy agradecida. Muchas gracias, Alicia. Recuerda escribir tu renacer que empieza hoy. Escribe cómo es la nueva Alicia, descríbela, diséñala, créala.
-Lo haré, prometido. Me pongo hoy mismo con ello.
– “La nueva Alicia se siente agradecida a la vida”, “La nueva Alicia entiende que tiene una nueva oportunidad”, “La nueva Alicia camina todos los días una hora al atardecer para despejar su mente”. Escribe todo lo que se te ocurra para dibujar a la nueva Alicia. Y cada día crea con tus actos y tus pensamientos a la nueva Alicia. Conviértete en tu nueva versión.
-Te cuento un secreto, mañana es mi cumpleaños así que mañana renace la nueva Alicia. ¿Será verdad que todo pasa por algo?
-Vaya…
-¿Esto es una casualidad?
-Nada es una casualidad.
-¡Es impresionante!
-Lo es que sea justo hoy. Cada día tenemos una nueva oportunidad de renacer y cuando cumplimos años es aún más evidente. Hoy era el día de encontrarnos tú y yo y hablar de esto para que mañana lo tengas muy presente. Nuestro encuentro ha sido una sincronía maravillosa. Gracias.
-Esta idea me saca de la pena que siento ahora mismo y me produce una alegría serena y a la vez traviesa, como si estuviera tramando algo. Ahora mismo siento que hoy es el primer día de mi nueva vida.
-Lo es Alicia, lo es. Mañana me voy de viaje, a la vuelta hablamos y nos vemos. Muchas gracias por este rato tan maravilloso.
-Gracias a ti, ha sido muy especial para mí. ¡Disfruta de tu viaje que YO HOY EMPIEZO EL MÍO!

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1 COMENTARIO

  1. Desde hace algún tiempo venía escuchando y leyendo que nada es casualidad y todo esta programado; nada es por gusto, todo tiene un sentido. La narración de este caso quizás sea para mí el eslabón pérdido o el caso de ejemplo para entender mejor.
    La vida da pruebas que muchas veces nosotros la convertimos en obstáculos; y es por ello, que perdemos el paso y a veces hasta la vida.

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