Todo lo que debes saber sobre el ébola y su contagio

El ébola es la gran pandemia de nuestra época. Desde que se declararon los primeros casos en África en 1976, se ha considerado una de las enfermedades más peligrosas del mundo, a causa de su elevada mortalidad y la rapidez con la que se desarrolla tras el contagio.

Entre la comunidad médica, la preocupación acerca de cómo se transmite el ébola es muy grande, y la OMS ha tenido que tomar medidas en varias ocasiones para evitar que la epidemia se generalizase.

Qué es y cómo se transmite el ébola
El primer brote de ébola se descubrió en 1976 en la zona del río Ébola, en Zaire. Tras ese primer brote ha habido cuatro más (3 en la misma zona y uno en la costa, entre Costa de Marfil y Liberia).

Se trata de una enfermedad infecciosa aguda de origen vírico y cuya sintomatología incluye fiebres hemorrágicas. Existen cinco variedades que afectan a humanos y grandes simios (chimpancés, orangutanes y gorilas) y una más que sólo afecta a los simios. Su tasa de mortalidad oscila entre el 50 y el 95%, dependiendo de la cepa y de la rapidez con que se trate, por lo que es considerado en un arma biológica.

Cómo se contagia el ébola
El contagio del ébola se produce por el contacto con un animal huésped infectado, ya esté vivo o muerto, o de persona a persona por contacto con sangre, tejido infectado o fluidos corporales. No obstante, aún no está claro cómo se infecta exactamente el primer infectado humano.

Dada su elevada mortalidad, no se han detectado muchos casos de personas que tengan el virus sin mostrar los síntomas, excepto entre personas que trabajan con primates infectados por la variedad que no hace enfermar a los humanos. Es decir, en esta enfermedad no existen los “portadores”, ya que si una persona se infecta con ébola sólo hay dos opciones: o se trata inmediatamente y logra superar la enfermedad o se muere.

Sin embargo, sí hay que señalar que el hecho de que los cadáveres sigan siendo transmisores es un riesgo añadido: mientras que muchas otras enfermedades infecciosas, como el SIDA, mueren con el enfermo, el ébola sobrevive y puede transmitirse si el cadáver es manipulado sin tomar las debidas precauciones o no es incinerado de inmediato tras la muerte. Eso significa que los tejidos que se utilizan en laboratorios para
cultivos del virus también son muy peligrosos.

En las ocasiones en las que el ébola ha llegado a Europa o Estados Unidos, los brotes han sido atajados con bastante rapidez, ya que la atención a los pacientes se hace en unidades hospitalarias preparadas para tal efecto y con todas las precauciones necesarias. Se considera que la única población con riesgo de contraer el virus en los países occidentales son las personas que viajan a zonas afectadas por brotes en África y los que trabajan con el virus en laboratorios.

No obstante, en África sí que se da transmisión nosocomial (en hospitales) de manera habitual, ya que faltan recursos y se suele incurrir en fallos como reutilizar jeringuillas o prescindir de guantes y mascarillas. Además, no todos los casos llegan a ser tratados ni todos los cadáveres son debidamente incinerados.

 

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