Un nuevo estudio realizado con ratones muestra que las células inmunes del cerebro
absorben los recuerdos. El hallazgo, publicado el 7 de febrero en la revista Science,
apunta a una forma completamente nueva de olvido para el cerebro.

Quizás esto pueda parecer un aspecto negativo, pero los científicos no están de acuerdo en
ello. Según explica Paul Frankland, neurocientífico del Hospital for Sick Children Research
Institute de Toronto, “Olvidar es tan importante como recordar. El mundo cambia
constantemente y deshacerse de recuerdos sin importancia permite que el cerebro pueda
recopilar información más nueva y útil”.

Aún hoy, los científicos debaten la manera en la que el cerebro almacena los recuerdos.
Muchos de ellos creen que son muy importantes las conexiones entre los grandes grupos
de células nerviosas. Olvidar probablemente implica destruir o modificar estas grandes
redes de conexiones precisas, que se conocen con el nombre de sinapsis.

El nuevo estudio, precisamente, muestra que la microglía, las células inmunes que eliminan
los desechos del cerebro, absorben los recuerdos sin importancia para eliminarlos.

El estudio con los ratones
Yan Gu, neurocientífico de la Zhejiang University School of Medicine en Hangzhou (China)
es quien ha llevado a cabo el estudio inicial. Su equipo, en primer lugar, ha contado con una serie de ratones a los cuales les han dado pequeños golpes leves dentro de una jaula.

Cinco días después de los golpes, los ratones sentían miedo cuando los volvían a colocar
en la jaula. Sin embargo, 35 días después ya habían olvidado por completo la situación y el
miedo.

Tras este hallazgo, los investigadores usaron un medicamento para eliminar las células
microgliales del cerebro de algunos ratones. Los ratones con menos microglía sintieron más
miedo en la jaula que los ratones con una cantidad de microglía normal, lo que indica que
los primeros conservaron mucho más el miedo en su memoria.

El estudio también sugiere que los recuerdos son particularmente vulnerables. Lo que
no saben aún los investigadores es si la microglía tendría un efecto similar en las sinapsis
relacionadas con la memoria en otras partes del cerebro. Tampoco tienen claro por qué
algunos viejos recuerdos, que ya parecían olvidados, sobreviven en la memoria.

Según Yan Gu, tal vez esos recuerdos se almacenan donde las microglías son menos
activas. O quizás las personas vuelven a visitar esos recuerdos y los mantienen fuertes,
incluso sin ser conscientes de ello.

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