No es raro que las mujeres embarazadas experimenten cambios en su cuerpo en general, incluido el sentido del gusto. De hecho, alrededor del 90% de las mujeres en estado de gestación sufren cambios en sus sentidos, sobre todo el olfato y el gusto, siendo los más comunes los sabores agrios o metálicos.

Estos cambios suelen producirse, sobre todo, durante el primer trimestre, que es cuando los niveles de estrógeno aumentan rápidamente. Todavía se desconocen las causas de porqué se produce este fenómeno, aunque se asoció en un primer momento a la deficiencia de zinc durante los primeros meses de embarazo.

Sin embargo, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Tokio en el año 2009 reveló que esta no podía ser la auténtica causa, puesto que los niveles de zinc en el primer trimestre de embarazo eran normales en todas las mujeres que se sometieron a este análisis.

Entonces se valoró la posibilidad de que las hormonas adicionales afectaran a la función de la vejiga ya que, según unos investigadores de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, descubrieron que las embarazadas que sufrían trastornos de retención de líquidos eran más propensas a experimentar estas alteraciones en el sentido del gusto. De este modo, comprobaron también que los síntomas de experimentar sabores extraños desaparecieron cuando el problema fue tratado.

La explicación para que esto suceda puede deberse a que las zonas del cerebro responsables de controlar el gusto y la vejiga están muy próximas la una de la otra. Los cambios hormonales también son una causa de la aparición de la disgeusia o sabor metálico en la boca. Es además uno de los primeros síntomas que experimentan muchas mujeres embarazadas.

Lo normal es que a partir de la semana 14 estos síntomas desaparezcan pero, en algunos casos, pueden persistir durante toda la gestación. Aparte del aumento de los niveles de estrógeno, que es la hormona encargada de estabilizar el sentido del gusto, el tamaño de las papilas gustativas aumenta en estos meses, por lo que las mujeres embarazadas son más sensibles a los sabores.

En ocasiones, este sabor metálico puede estar ocasionado por la ingesta de medicamentos propios del embarazo, como los suplementos vitamínicos que suelen tener hierro, uno de los minerales que pueden dejar ese característico sabor metálico.

A pesar de no ser preocupante, sí puede resultar bastante molesto, por ello te ofrecemos unos consejos para minimizar este síntoma:

Cepíllate los dientes después de cada comida, utilizando el hilo dental para llegar a todos los rincones. También puedes usar una pasta de dientes con sabor a menta para mitigar todavía más el sabor metálico en tu boca.

Puedes hacer gárgaras con agua y bicarbonato para equilibrar el pH de la boca una o dos
veces al día.

Bebe mucha agua, las mujeres embarazadas necesitan beber mucho líquido. Intenta que
sean, al menos, 2 litros diarios.

Los zumos naturales de naranja o limón también son muy eficaces para eliminar el sabor
metálico.

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