¿Quién no ha consultado alguna vez el horóscopo, en el periódico, una revista, quizá
en internet… buscando conocer qué es lo que el destino le depara, o qué cosas podrán
ocurrirles quizá a aquellas personas que nos interesan y nos importan?

Quizá, a modo más formal y con mayor seriedad, hemos solicitado incluso a un
astrólogo o astróloga profesional que elaboré lo que se denomina nuestra carta astral
(un compendió de predicciones elaborado a partir de la situación en que los astros se
encontraban en el preciso día y la precisa hora de nuestro nacimiento).

Pero… ¿qué hay de verdad en todo esto? ¿Por qué algunas personas creemos, aunque
otras no lo hagan, en los horóscopos? Una cosa está muy clara, y será conveniente decir primero que la astrología, aun siendo considerada una pseudociencia, y no una ciencia propiamente dicha, ya que no se han demostrado empíricamente sus métodos y resultados, no es algo gratuito, y que cualquier persona, sin ningún conocimiento preciso del tema, pueda llevar a cabo.

Pero lo que sí es cierto es que las personas tenemos una tendencia innata a creer en
todo aquello que nos ayude a ser más felices; así que, aunque sea un sencillo
horóscopo de periódico (donde los aciertos pueden ser de un porcentaje bastante
bajo), nos bastará para dejarnos más tranquilos y convencidos de que así será, cuando
la predicción nos augura cosas buenas, ya sea en la salud, el dinero, el amor, ya sea a
nosotros o a nuestros familiares, o a alguna persona concreta sobre la que hayamos
querido consultar.

Cuando la predicción es no tan satisfactoria, solemos plantearnos la veracidad de
dichas “adivinaciones”, y para nosotros mismos, muchas veces pensamos en que estas
cosas no pueden ser ciertas, y que nadie puede predecir lo que va a ocurrir.
Otra consideración, es que las predicciones zodiacales que se suelen publican en
distintos medio suelen ser de carácter muy genérico, de manera que aquello que se
“predice” es algo que pude ocurrirle habitualmente a un elevado número de personas.

Entonces, ¿qué hay de cierto y qué no en los horóscopos?
Más allá de lo “queramos” o no creer, debemos tener en cuenta algo importante, y es
que como en muchos ámbitos de lo que ocurre en este mundo, hay cosas mejores y
peores, es decir: de la misma manera que existen médicos más buenos que otros,
profesores mejores o peores, panaderos o carpinteros, o cualquier cosa… También
existen “mejores” y “peores” astrólogos.

La astrología no es tanto una “ciencia adivinatoria”, como una manera de descifrar o
“leer” aquel mensaje que los astros han escrito desde el instante de nuestro nacimiento al encontrarse en una determinada disposición en el cielo en aquel momento. Para cada persona es algo único, si bien podemos tener muchos elementos en común con muchas otras personas.

En cierta manera, lo que se dice es que esa disposición particular de los astros va a
determinar a lo largo de nuestra vida cosas como nuestra manera de ser, pensar o
actuar. De ahí, que muchas veces se puedan “predecir” ciertas tendencias o
situaciones, que van a estar ligadas a todos esos elementos que nos describen y
caracterizan.

Creer o no creer, al fin y al cabo, es siempre una elección muy personal; lo interesante
es conocer a fondo todo lo concerniente a nuestro signo zodiacal, y concretamente lo
que nos puede revelar nuestra carta astral.

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