Según se cuenta en esta historia “oficial”, el doctor Alexander Fleming, hallándose de
regreso de unas vacaciones, descubrió algo que le llamó la atención: algunas placas de
Petri, donde estaba cultivando un estafilococo, se habían contaminado a causa de un
moho. Este había accedido a la estancia a través de una ventana que se encontraba
abierta.

Las placas de Petri son unos recipientes redondos de cristal o plástico, como pequeños
platos tapados por otro plato, con un uso determinado en microbiología. Este es el de
cultivar células o examinar el comportamiento de microorganismos. Y el estafilococo
es un tipo de microbio (o bacteria) que puede causar infecciones casi en cualquier
parte del cuerpo.

A raíz de la contaminación de estos estafilococos por parte del moho “intruso”, y las
deducciones e investigaciones que el doctor Fleming llevó a cabo posteriormente
respecto a esto, se explica de manera “oficial” el origen de cómo se descubrió la
penicilina.

¿Qué es la penicilina?
Las penicilinas son un determinado conjunto de antibióticos, el cual cuenta con la
capacidad de eliminar las bacterias que causan infecciones en el cuerpo humano.
Estos antibióticos son originados a partir de una especie de hongo determinada
conocida como Penicillium.

También sirven para prevenir infecciones bacterianas, y de manera especial aquellas que son provocadas por las bacterias positivas de Gram.

Constituyen las penicilinas uno de los primeros antibióticos utilizados de la historia
para tratar infecciones y otras enfermedades serias. De tal manera que todavía se las
utiliza de forma regular en la medicina moderna.

Todas las penicilinas son antibióticos β-lactámicos (beta-lactámicos), esto quiere decir,
moléculas antibióticas con núcleo β-lactámico.

Existen diferentes tipos de penicilinas, y cada una de ellas reacciona contra las
bacterias en diferente grado.

Los tipos de penicilinas más empleados son:
⇒ Ampicilina
⇒ Amoxicilina
⇒ Flucloxacilina
⇒ Fenoximetilpenicilina

Pero, entonces, ¿cuál fue el verdadero descubrimiento de la penicilina?
La historia “oficial” sobre cómo se descubrió la penicilina debemos decir que es
fundamentalmente falsa.

No existían ventanas abiertas en el laboratorio del doctor Alexander Fleming. Estas
estaban muy altas y no se podían abrir.

Una explicación más fiable de porqué se contaminaron las placas la tendríamos en el
hecho de que en el piso de abajo se ubicaba un laboratorio microbiológico. Es muy
posible, por tanto, que una espora hubiese entrado por la puerta del laboratorio de
Fleming, ya que esta estaba siempre abierta.

¿Por qué mintió Fleming entonces diciendo que el hongo habría entrado por la
ventana? Quizá, debido a que el comité Nobel ya había empezado sus deliberaciones
en Estocolmo, pensó no era buena idea dar la imagen de que el posible premiado o su
instituto no eran capaces de mantener las esporas bajo control, y todo se debía a fruto
del azar.

Además, en un primer momento, este había tirado a la papelera las placas de Petri
contaminadas sin prestarles merecida atención.

Fue un colega, Merlin Pryce, quien acercándose a cotillear un rato, y mientras charlaba
con Fleming iba mirando las placas descartadas. Los dos vieron algo llamativo
entonces: alrededor del hongo las bacterias habían desaparecido.

Algún tiempo después Fleming determinó que el hongo producía una sustancia a la
que primero llamó «jugo del moho», luego «el inhibidor» y finalmente ya «penicilina».
Este hongo detenía el crecimiento de muchas bacterias, incluido el estafilococo.

Otro golpe de suerte fue que después de probar cientos de cepas de Penicillum se
observó finalmente que la original de Fleming era una de las tres mejores. Se trataba
de una cepa excepcional.

 

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