¿Cuántas veces hemos oído hablar del sexto sentido, y más concretamente del sexto
sentido femenino?

Pero, ¿qué hay de cierto en ello? ¿Es real que las mujeres poseen ese especial “don”,
del que la mayoría de los hombres al parecer carecen?

Quizá deberíamos analizar qué significa exactamente el llamado “sexto sentido
femenino”

¿Cuál es el verdadero sexto sentido femenino?
No solamente la evolución biológica ha ido diferenciando a hombres y mujeres, sino
también la evolución social y cultural.

Las percepciones sensoriales de hombres y mujeres difieren realmente, y si se
conocieran estos datos, se muchos malentendidos ya no se producirían.

A lo largo de los siglos, se han atribuido peculiaridades sensoriales a las mujeres;
característica que, sin embargo, se consideraba a la mayoría de los hombres, carentes
de ellas.

Las mujeres perciben estímulos diferentes de los hombres debido a una preparación
natural.

Las peculiaridades de los cinco sentidos femeninos
Cada sentido femenino de una mujer, es particularmente especial, y podríamos decir
que el llamado “sexto sentido femenino” se encuentra repartido un poquito entre los
cinco restantes:

El tacto
La fina piel de las mujeres se caracteriza por una mayor sensibilidad al tacto y al peso
debido a que posee sensores unas diez veces más sensibles que los de los hombres.
Las mujeres suelen tocar más, sintiendo con mayor intensidad el contacto de los
demás, y percibiendo así mejor las emociones de los otros a los que se toca.

La sensibilidad táctil de las mujeres es superior a la de los hombres, de ahí su
extraordinario erotismo cutáneo.

El gusto y el olfato
Estos también son superiores en la mujer. El olfato puede agudizarse en algunos días
del ciclo menstrual como, por ejemplo, en la ovulación.

El universo olfativo femenino es más siempre más rico. Las mujeres, por lo general, son
capaces de reconocer una mayor gama de diversos olores.

De la misma manera, los olores les afectan más, tanto positiva como negativamente,
hasta el punto de que, a veces, un olor desagradable provoque su alejamiento, e
incluso, la inhibición del deseo.

El oído
Las mujeres diferencian múltiples sonidos y los clasifican en categorías sin apenas
darse cuenta.

De esta manera, pueden escuchar a varias personas a la vez, mantener una
conversación y enterarse de lo que dicen los que están charlando al lado.

Además, son más sensibles a las distintas tonalidades de voz y también al volumen,
percibiendo mejor los cambios emocionales en aquellos con los que mantienen una
conversación.

Capaces de distinguir sonidos más agudos como el llanto de un bebé, los ruidos fuertes
también les afectan más que a los hombres.

La vista
Las mujeres tienen mejor visión nocturna que los hombres y, en general, distinguen
mejor los colores y sus múltiples matices.

Al mismo tiempo, su visión periférica es más amplia, pudiendo abarcar casi 180 grados,
y por ello, su campo de visión es mayor.

Perciben, un gesto de otro al que ni siquiera están mirando directamente, y son
capaces de interpretarlo en un contexto de emociones, ya sean de desagrado, de
nerviosismo, de afecto o de interés.

Aceptar y conocer las diferencias, mucho mejor para todos

A veces, la mujer no entiende cómo el hombre no ha percibido algo que para ella ha
resultado muy evidente, y lo atribuye a falta de interés por parte del hombre.
Lo cierto, en la mayoría de los casos, es que el hombre realmente no lo ha percibido.
Simplemente, su naturaleza es diferente y no ha captado lo que la mujer ha podido
percibir prácticamente sin esfuerzo alguno.

La divergencia perceptiva, que podríamos denominar como el “sexto sentido
femenino” no debe ignorarse ni por parte de las mujeres ni de los hombres, ya que son
causa de confusiones, discusiones, suspicacias, desencuentros y problemas
relacionales entre los dos sexos.

Conviene tener esto en cuenta, ya que nos ayudará a ahorrarnos muchos disgustos y
malentendidos.

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