Una de las grandes inquietudes de los científicos desde hace bastantes años es tratar de
dar una explicación al por qué de la forma en espiral de muchas galaxias. Hasta ahora,
no hay una respuesta clara y que pueda tomarse por cierta, aunque recientes estudios han
logrado brindar un poco de luz a este asunto.

La Asociación de Universidades de Investigación Espacial (URSA) ha publicado un
análisis en el que apunta a dos factores claves en relación a la forma en espiral de las
galaxias: la gravedad y el campo magnético. Este último elemento está siendo tema de
estudio en los últimos años y viene arrojando una serie de datos más que significativos.

Si hasta el momento se creía que la gravedad afectaba en gran medida a las estructuras
galácticas, ahora también los campos magnéticos parece que juegan un papel muy
importante a pesar de su carácter invisible.

Los campos magnéticos y la teoría de ondas de densidad
El análisis de la URSA ha descubierto que los campos magnéticos están alineados con sus
brazos espirales llenos de estrellas recién nacidas. Los astrónomos apuntan que los brazos
de la galaxia son forzados a curvarse en forma espiral a partir de la teoría de ondas de
densidad.

Esta teoría esgrime que el polvo, el gas y las estrellas de los brazos de una galaxia en
espiral no están fijos en un lugar. El material se mueve a lo largo de los brazos a medida
que la gravedad lo comprime.

La alineación del campo magnético se extiende a lo largo de los brazos masivos. Esto
implica que las fuerzas gravitacionales que crearon la forma en espiral de la galaxia también están comprimiendo su campo magnético, lo que precisamente respalda la teoría de ondas de densidad.

Esta es la primera vez que los astrónomos contemplan campos magnéticos alineados a
escalas tan grandes con el nacimiento actual de las estrellas en los brazos espirales. Y todo
ello a pesar de la enorme dificultad que supone observar los campos magnéticos celestes.
Sin embargo, esto ha sido posible gracias al Observatorio Estratosférico de Astronomía
Infrarroja (SOFIA).

Este observatorio ha empleado para el estudio una nueva cámara de alta resolución que
utiliza luz infrarroja lejana para observar los granos de polvo celeste, los que se alinean perpendicularmente a las líneas del campo magnético. A partir de estos resultados, los
astrónomos pueden inferir la forma y la dirección del campo magnético invisible.

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