Los científicos de la Universidad de Michigan están realizando diferentes pruebas a los
pacientes para tratar de entender mejor las causas del dolor en un individuo. Pruebas
que consisten en pinchazos con agujas, apretones en las extremidades y resonancias
magnéticas.

El dolor crónico es un trastorno que afecta a más de 50 millones de personas en Estados
Unidos. Los tratamientos contra esta enfermedad aún no son los más adecuados. En la
actualidad, los médicos solo son capaces de definir el dolor en función del lugar en el que
este se encuentra.

Tras esto, ofrecen al paciente una serie de tratamientos para paliar ese dolor que, en la
mayoría de los casos, no resultan los más idóneos. Sin embargo, gracias a la moderna
tecnología los científicos están comenzando a descifrar qué causa el dolor, cómo
diagnosticarlos y cuál sería el mejor tratamiento.

Las pruebas más recientes que vienen llevando a cabo permitirán a los científicos
desarrollar terapias más específicas para que los médicos puedan tratar mucho mejor a
sus pacientes.

Las 3 categorías del dolor
A grandes rasgos, el dolor se divide en tres categorías diferentes: nociceptivo, neuropático y nociplástico.

El dolor nociceptivo procede de la inflamación o de un daño en los tejidos. Los nervios
sensibles al dolor de esta parte del cuerpo transmiten la sensación de dolor a la médula
espinal y esta la envía directamente al cerebro. Este dolor suele ser de corta duración, pero
también crónico, especialmente en el desgaste de los tendones y ligamentos.

El dolor neuropático se produce cuando los nervios sensibles al dolor están dañados, de
modo que envían señales equivocadas al cerebro. Suele ser el resultado de alguna lesión o
enfermedad (diabetes) o cuando se pellizca un nervio. Un tipo de dolor duradero hasta que
se repara el daño.

El dolor nociplástico surge en diversas partes del sistema nervioso central, el cerebro o la
médula espinal. Los nervios sensibles al dolor fallan y crean una sensación de dolor cuando
en realidad no hay nada malo alrededor.

Un claro ejemplo de este tipo es la fibromialgia, cuyo dolor parece provenir de los músculos y las articulaciones cuando en realidad yace en el cerebro o en la médula espinal.

Una persona puede tener más de un tipo de dolor al mismo tiempo. Esta clasificación de los
tipos del dolor ayudará a los médicos a tratar a los pacientes, tanto con productos
farmacológicos como con terapias del tipo acupuntura o terapia cognitiva conductual.

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