Según el director general de la agencia, Jan Worner, es imposible que la misión pueda
llevarse a cabo en este 2020. “Supone una enorme decepción tanto para mí personalmente
como para todo el equipo de científicos e investigadores. Pero, en estos momentos, hay que tomar todas las medidas de precaución posibles”.

Problemas técnicos y la crisis del coronavirus
El equipo del Rover ExoMars ya había estado considerando un retraso, antes de que
surgiera el brote del virus, para resolver diversos problemas con el tren de aterrizaje del
Rover. El paracaídas que debe ralentizar el descenso del Rover a través de la delgada
atmósfera de Marte presentaba ligeros problemas técnicos.

Hay también otros problemas técnicos con el equipo electrónico del módulo de descenso,
una pieza que ya sido enviada de vuelta a Rusia para su reparación.

Las nuevas restricciones de viaje impuestas para contener la propagación del coronavirus
imposibilitan que los miembros del equipo de investigación se desplacen para realizar las
pruebas necesarias con el Rover.

El lanzamiento de esta misión ya estaba en riesgo incluso antes de que surgiera la crisis del
coronavirus. La pandemia ha sido un impacto adicional, pero, tal y como confirma el propio
Jan Worner, el lanzamiento hubiera sido pospuesto si no hubiera aparecido el virus.

El Rover Rosalind Franklin
Posponer este lanzamiento implica tomar una serie de decisiones difíciles a partir de ahora.
Las órbitas de Marte y de la Tierra acercan los planetas lo suficiente como para lanzar
naves solo cada dos años. La próxima oportunidad de lanzamiento tendría lugar entonces
entre agosto y octubre del 2022.

El rover de esta esta misión llevará una especie de taladro para cavar en la superficie de
Marte en busca de signos de vida tanto presente como pasada. Este objetivo de la misión
es el que llevó al equipo de científicos a nombrar al rover como Rosalind Franklin, en
honor a la química inglesa que descubrió la estructura del ADN.

El equipo envió a Marte las dos primeras naves de la misión, el Trace Gas Orbiter y el
módulo de aterrizaje Schiaparelli, en el año 2016. Sin embargo, el módulo de aterrizaje
perdió rápidamente el contacto con la Tierra y probablemente se estrelló.

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