¿Alguna vez te has preguntado cuál es el avión más grande del mundo? No, no es el Airbus
A-380 como muchos podían imaginar. El honor se lo lleva en estos momentos el Stratolaunch, un avión que mide 72 metros desde la punta a la cola y que tiene una altura
máxima de 15 metros. Sus características y peculiaridades lo hacen sencillamente un avión
impresionante.

El Stratolaunch está considerado en la actualidad como el avión más grande del mundo.
Sus números impresionan, ya que tiene una envergadura en sus alas de 120 metros, por lo
que supera en más de 30 metros a su antecesor, el Antonov 225, hasta la fecha el avión
más grande del mundo.

El Stratolaunch es un avión que va apoyado sobre 28 ruedas y necesita de una pista de
hasta 3,5 kilómetros para poder volar a través de sus seis motores a reacción. ¿Su precio
actual? La friolera de 355 millones de euros. Una cifra que hasta el momento nadie ha
querido o no ha podido pagar para hacerse en propiedad con este avión.

Cuenta además con una capacidad de carga útil de 226 toneladas, pesa más del doble de
esta cantidad y posee un alcance operativo de 2.300 millas (3.700 kilómetros). Fabricada en Estados Unidos por la empresa de ingeniería Scaled Composites, la aeronave fue
impulsada por Paul Allen, cofundador de Microsoft, quien falleció en octubre del 2018.

El primer y único vuelo del Stratolaunch
El pasado mes de abril, el Stratolaunch realizó su primer y único vuelo hasta la fecha. Un
viaje inaugural que le llevó a sobrevolar el desierto de Mojave en California durante unas
dos horas y media aproximadamente. La velocidad máxima de este vuelo apenas fue de
304 kilómetros por hora y alcanzó una altitud de 17.000 pies (5.182 metros).

El objetivo de este vuelo era probar la fiabilidad del aparato a tenor de su espectacular
envergadura. Uno de los objetivos del avión más grande del mundo es transportar al
espacio y soltar un cohete, que a su vez se encenderá para desplegar satélites. Una forma,
por tanto, de ingresar al mercado aeroespacial para lanzar satélites pequeños.

Sin embargo, tras la muerte de Paul Allen hace poco más de un año el futuro de la
compañía se ha vuelto incierto. La primera idea consistía en lanzar un cohete Northrop en
2020, pero al propio fallecimiento de Allen le han seguido unos meses un tanto duros en lo
económico. La empresa ha reducido su tamaño y ha tenido que enjugar su deuda mediante
el despido de una buena parte de sus trabajadores.

Lo que parece claro es que, hasta el momento, el avión más grande del mundo solo queda
como una mera anécdota. Su precio resulta ahora mismo realmente prohibitivo, ya que los
grandes empresarios mundiales no ven que resulte una inversión rentable. En todo caso,

solo sería para vanagloriarse de alguna manera de tener en propiedad la aeronave más
grande del planeta.

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