La importancia del beneficio que un buen sueño reparador aporta a nuestra salud es
más que evidente, y está sobradamente demostrada.

No dormir bien, contrariamente, nos causará efectos perjudiciales, a corto y a largo
plazo.

Despertar en mitad de la noche, y ver interrumpido el ciclo saludable del sueño,
incluida la llamada fase REM (de vital importancia en la obtención de un verdadero
sueño reparador), será motivo de preocupación cuando se convierte para nosotros en
algo frecuente.

Las alteraciones del sueño, dificultan el desarrollo de un auténtico descanso, y nos
provocan malestares de diversa índole, tanto físicos como psicológicos.

CONSEJOS PARA UN BUEN SUEÑO REPARADOR
– No dormir con el móvil encendido
Esto es algo que ya no es ningún secreto para casi nadie: dormir con el móvil
encendido, y además, cerca nuestro, va a dificultar en gran medida que logremos
conciliar realmente un buen sueño reparador.

Algunas estadísticas nos hablan de que una de cada ocho personas deja el móvil
encendido en su habitación mientras duerme.

El riesgo de que este suene, o proyecte luz, será patente, con lo cual nuestro sueño
puede verse en gran medida dificultado.

Se recomienda no usar el móvil al menos dos horas antes de dormir, así como tampoco
la televisión, la radio u ordenadores, ya que estos aparatos electrónicos activan el
cerebro, con la dificultad que esto conlleva para la conciliación del sueño.

– Minimizar la entrada de luz exterior
El “reloj natural” que todos tenemos dentro nos marca cuando necesitamos descansar;
la sincronización de millones de células en nuestro cuerpo se realiza en un ciclo de 24
horas al que se le denomina “ritmo circadiano”.

Como principal factor de sincronización tenemos la luz; la reacción de nuestros ojos
ojos a la luz y a la oscuridad, se produce incluso cuando nuestros ojos están cerrados.
La luz del día hace es la causante de que nuestros cerebros reduzcan la producción de
la hormona del sueño, la melatonina, con lo cual nos permite estar alertas.

Dormir poco durante la noche, al habernos acostado tarde, o despertarnos muy
temprano, provocará que no obtengamos la cantidad de sueño reparador profundo
que realmente todos necesitamos.

– A la hora de dormir, la ropa cuanto más cómoda, mejor
La temperatura corporal del ser humano cuando duerme desciende medio grado. A
medida que uno se va quedando dormido, el reloj biológico hace que los vasos
sanguíneos en nuestras manos, rostro y pies se abran con el objetivo de perder parte
de ese calor.

Si estamos muy fríos, nos sentimos inquietos y tenemos dificultad para conciliar el
sueño.

En el caso contrario, si nuestras habitaciones o nuestra ropa de cama son demasiado
calientes, el cuerpo no puede perder calor, y con ello también nos sentimos
incómodos.

– Evitar comidas y bebidas estimulantes
Existen ciertos alimentos y bebidas que son muy estimulantes y pesados, y pueden
convertirse en el enemigo número uno de un buen sueño reparador.

– Cafeína
La cafeína puede permanecer en el organismo humano por muchas horas. Por ese
motivo, la calidad de sueño podrá verse afectada a causa de las bebidas que contengan
cafeína, incluso en el caso de haberlas consumido varias horas antes de acostarse.

– Alcohol
En el curso de una noche, las personas experimentamos entre seis y siete ciclos de
sueño de movimientos oculares rápidos (fase REM, por sus siglas en inglés: rapid eye
movement).

Durante estos ciclos el cerebro procesa toda la información que ha absorbido durante
el día. Esto provocará que nos sintamos renovados.

Una noche intensa de copas significa que los ciclos de la fase REM se verán reducidos a
uno o dos, y por tanto, nos despertaremos más cansados de lo habitual.

– Desconectar de las preocupaciones
El estrés y la ansiedad son grandes enemigos del sueño reparador. En la cama, nuestra
mente queda libre y la ansiedad que produce no poder dormir complica aún más la
situación.

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