Poty: “La lealtad es una virtud que jamás hay que perder”

Este café sirve para celebrar tu triunfo americano. ¿Cómo nació esta aventura?
Tras el éxito que tuvimos en España con ¡Mira quién baila!, vinieron a buscarme de Estados Unidos para hacer el programa allí. Me ficharon como talento (allí nos llaman así) de Univisión, el canal más grande de todo el continente americano. La verdad que el éxito del programa ha sido espectacular porque estamos teniendo audiencias de 15 millones de espectadores. Algo increíble y que me ha dado mucho trabajo en Estados Unidos. Jamás lo hubiera soñado.

Allí eres toda una celebridad y ya has recibido varios premios…
Un premio tiene la importancia que le quiera dar cada uno. A mí me han dado algunos muy buenos y otros muy divertidos. Estando en España, me llamaron de la revista People que me decía que me nombraban como uno de los 50 más bellos ese año. Yo pensé: «¡Vaya premio tan hortera!», porque lo de bello no es algo que nosotros utilicemos habitualmente y no le di más importancia, aunque esa revista es la de mayor tirada del mundo. Días después escuché que Antonio Banderas había sido nominado cuatro veces a los Globos de Oro, tiene su estrella en el Paseo de la Fama y ha sido nombrado por la revista People como uno de los 50 más bellos. Ahí me dije: «¡Vaya!, pues esto va a ser importante». Fue increíble: vinieron a hacerme las fotos a mi tierra, Cantabria, porque fliparon con el paisaje, me mandaron estilista, equipo de maquillaje desde Los Ángeles… Yo no entendía que algo así se estuviera montando por mí. El día de la recogida del premio vi que los otros premiados eran Ricky Martin, Gloria Estefan… ¡y yo! Fue impresionante porque me dijeron que el premio se debe a la repercusión que tienes en Estados Unidos.

Este año das un paso más: eres el primer español que presenta la gala de Nochevieja desde Nueva York.
Yo di las Campanadas en España hace años, en Telemadrid, con Paloma Ferre. Y en Canal Sur también presenté la gala. Pero es que ahora, imagina la responsabilidad de hacerlo en un canal que van a ver 300 millones de habitantes.

Al menos no compites con mis compañeros de Sálvame que este año despiden el año desde la Puerta del Sol.
Me alegro por todos y especialmente por Terelu, porque tenía mucha ilusión. Ha hecho de todo en su profesión y le faltaban las Campanadas. Yo me alegro muchísmo.

Para que te conozcamos más, ¿qué diferencia hay entre Poty y Javier Castillo?, ¿por qué te llaman así?
Soy el mismo. Cuando era un bebé, la única manera que tenía mi madre para que yo me tomara la papilla, era viendo un programa en la tele en el que salían dos payasos. Uno de ellos era Pepino y otro Potito. Dice mi madre que tenía devoción por Potito pero ni sabía pronunciar su nombre. Sólo alcanzaba a llamarle Poty y con el apodo me quedé.

Además de Poty, el baile te acompaña también desde siempre, ¿no?
Mi hermana llegó a grabar un disco hace años y mis padres bailaban claqué. De siempre hemos sido muy de divertirnos en fiestas, teatrillos… pero como hobby, nada profesional. Aunque yo lo tenía clarísimo. Cuando estaba en la mili de paracaidista, mi madre me llamó una tarde y me dijo que unos chicos alemanes habían llegado a mi ciudad, Torrelavega, y que habían montado una escuela de baile. Yo le pedí que me apuntara y pensaba en cómo se iban a meter conmigo todos si se enteraban que yo quería ser bailarín. Eso cambió mi vida porque fui a la escuela, pero después decidí irme al Conservatorio a Madrid. La carrera son 7 años pero yo la hice en 2. Estoy muy emocionado porque el año pasado, el ministro de Educación me concedió el Título Superior de Danza para poder dar clases en la Universidad.

Tu forma de ser te abrió las puertas de la tele. Allí pusiste a bailar a muchos famosos y Belén Esteban aún presume de ser una de las ganadoras de Más que baile.
Lo básico para mí siempre ha sido darles confianza. El sentido del ridículo para bailar es algo terrorífico. A Belén la quiero muchísmo, es una mujer que en las distancias cortas gana mucho. Es una buena persona y ese tipo de gente es la que a mí me interesa. Es normal que se sienta orgullosa de haber ganado porque ella misma reconoce que esa fue su peor época. Tiene que presumir porque fue un reto muy grande para ella, ganó y lo más importante es que consiguió una rutina diaria de trabajo y esfuerzo que es para aplaudir.

¿Cómo llevas compaginar tu vida familiar con trabajar al otro lado del charco?
Llevo 7 años yendo y viniendo y es duro, pero mi trabajo me fascina y cuento con todo el apoyo familiar. Yo soy muy casero. Mi mujer es también una profesional de la televisión, directora de castings y lleva en este medio toda la vida, así que nos entendemos profesionalmente muy bien, pero personalmente también. Me paso el día rodeado de mujeres guapas (modelos, presentadoras, actrices, bailarinas…) pero es que mi mujer es un bellezón y también está siempre bien rodeada. Hay confianza mutua y total y eso es primordial.
Tuviste el apoyo familiar, ¿se lo darías a tu hija si se quisiera dedicar a lo mismo?
Martina acaba de cumplir 13 años y está estudiando ballet clásico. Pero ni Isabel, mi mujer, ni yo vamos a orientarla hacia ningún lado. Que sea feliz con lo que quiera hacer. Pero no te niego la ilusión que me hace ver que ya ha aprobado segundo curso. Me siento orgullosísimo de ella.

Una de tus cualidades es que eres leal a tus íntimos amigos David Bustamante y Paula Echevarría.
La lealtad es una virtud que jamás hay que perder. Para mí lo es todo. Paula es amiga de mi mujer y yo íntimo de David. Es curioso que me llamen de todas partes para preguntarme por ellos porque es una cosa suya. Son mis amigos, en mi casa los queremos mucho a los dos y lo que tengan es cosa de ellos. Paula, por ejemplo, cenó en casa hace poco, y me dijo: «Hay que ver Potito la que te están liando». Yo le digo que no se preocupe.

Dentro de 10 años, no sé cómo te ves pero no te imagino haciendo otra cosa
Ni yo, la verdad. Bueno, también me gusta mucho la hostelería. Mi familia en Cantabria es hostelera de toda la vida y me gusta, sobre todo por la comunicación que hay con el cliente y eso para mí es algo fundamental. Yo estoy convencido de que aunque me tocara la lotería, no dejaría de trabajar, porque me encanta la actividad. Mi madre tiene 87 años y es una señora con una energía que no te imaginas. Pero bueno, tanto ella como el resto de mi familia.

¿Qué le preguntarías a quien supiera leer los posos que has dejado en tu taza?
Soy creyente y practicante. Aprendí a rezar con un fervor tremendo en mi época de paracaidista. Era una forma de reconfortarme y recuerdo que rezar me protegía muchísimo. Pero todo el rollito esotérico me pone un poco nervioso. Es curioso porque siempre que se me ha acercado alguna brujita me ha acertado todo pero prefiero no preguntar nada.

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