Jorge Javier: “Estoy preparado para que todo acabe”

Trabajamos juntos pero qué difícil ha sido tomarnos este café
Llevo una época complicada. Desde que empezamos los ensayos de Grandes éxitos en diciembre no he parado. Entre la tele y el teatro, he estado trabajando todos los días. Ahora que se ha estrenado ya estoy más tranquilo. Estamos todos los lunes en el Teatro Rialto de Madrid.

Sorprende que te disfraces, y te rías de ti mismo. No sé si hace unos años podríamos imaginar que harías algo así.
Supongo que no. Pero ha llegado en un momento en el que tengo confianza en mí mismo. Creo que en mi vida, las cosas han ido llegando a su debido tiempo. Al principio me señalaron por hacer teatro pero ya no hay ese debateo. Un debate absurdo y cutre. Me sentía anonadado y sin entender por qué se me juzgaba por decir que iba a hacer teatro, ¡como si hubiera dicho que iba evadir impuestos!

Parece que haces lo que te da la gana.
Me hace gracia que la gente lo diga, aunque realmente creo que sí es verdad (risas). Hago más cosas que quiero que no quiero. Lo que no hago es dejar de hacer cosas por miedo, eso no me gusta. Hacer teatro es un riesgo para mí cuando me va bien en la tele pero ese riesgo me empuja a mantenerme vivo.

¿Cansa ser Jorge Javier, todo el día en el ojo del huracán?
A veces me extraña el revuelo que se arma cuando hago o digo cualquier cosa. Para mí soy una persona con los mismos problemas que los demás, con las mismas inseguridades y, a veces, me veo poco reflejado en la imagen que se tiene de mí.

¿Crees que no se te conoce bien?
No creo que sea responsabilidad de los demás. En una época de mi vida, por tapar muchos miedos y muchas inseguridades, tenía un carácter más agresivo, no sé si era soberbia pero sí trataba de estar por encima de las cosas para que no me afectaran. Ten en cuenta que he estado en programas muy controvertidos y tenía que hacerme una coraza para no sufrir. Esa imagen se ha quedado, pero también lo entiendo porque es una responsabilidad mía.

Algo ha cambiado porque pareces más relajado. ¿Has ganado seguridad?
Me faltan tres años para cumplir los 50 y llega un punto en el que me conozco mucho. En mi profesión estoy muy asentado y eso me ha dado una seguridad muy importante que me permite vivir desde mucha perspectiva tanto los éxitos como los fracasos.

¿Eres más tímido o seguro, egocéntrico o generoso, valiente o cobarde?
Soy muy tímido pero trabajar en la televisión me ha dado mucha seguridad. Soy mucho menos egocéntrico de lo que la gente cree y sí soy generoso aunque decirlo de uno mismo es como aquello cuando te dicen que te definas en tres palabras y dices: alto, guapo e inteligente (risas) Y creo que soy muy valiente, eso sí que lo tengo claro.

¿Es más fácil mantener el éxito o superar un fracaso?
Lo bueno de esta profesión, al menos en este país, es que no existe la memoria. Yo puedo acabar un julio siendo el rey de la televisión gracias al éxito de Supervivientes y empezar en septiembre leyendo artículos sobre que tengo que descansar porque estoy quemado. También te digo que convivir con el fracaso es algo muy sano, siempre y cuando te vaya normalmente bien, claro. Por suerte, en mi carrera profesional ha habido más éxitos que fracasos pero vienen bien para saber que, en mi caso, no me han hundido.

¿Crees que hay algunos que desean tu caída?
No lo sé, pero sí que los hay. Vivimos una época en la que vende más una derrota que un éxito. Pero de verdad que estoy preparado para todo, para que incluso todo acabe, aunque espero y creo que, de momento, no va a ser así.

Sé que has cumplido más sueños de los que tenías
Sí. A veces me cuesta asimilar lo que me pasa. Ir cada lunes al teatro me parece increíble, algo que no acabo de creerme porque es algo que siempre he deseado toda mi vida y lo estoy haciendo realidad.

¿Qué significa la familia?
Me encanta mi familia porque no se mete en mis asuntos. Tenemos una relación muy especial, más telefónica que personal. Siempre he tenido unos horarios muy complicados y nos vemos poco aunque nos hablamos mucho. Mi madre siempre me dice que está harta de escuchar ahora te llamo. Eso sí, desde hace muchos años siento mucho apoyo familiar.

¿En qué momento de tu vida estás?
En un momento muy tranquilo.

Has roto con tu pareja y no te veo preocupado, no sé si es por la tranquilidad que te dan los años que habéis estado juntos y crees que se puede solucionar.
Es que no puedo negar lo evidente, pero no quiero ahondar en el tema. Tengo casi 50 años y prefiero preocuparme por las cosas que tengo y no por las que no tengo. Eso es lo que me da tranquilidad. No sería justo regodearme en lo que ahora no tengo, teniendo otras muchas cosas. Estoy en una crisis pero no quiero ahondar más. Ya lo he confirmado y no estoy en un punto en el que me apetezca compartir más sobre el tema.

¿Te ves saliendo a ligar de nuevo y todas esas cosas?
Salí el sábado pasado y te aseguro que el próximo ya no salgo (risas) Los años pasan y me lo he pasado muy bien saliendo pero con 30, ahora no me veo. Massiel me dijo: «es que estás en una edad muy complicada» y yo pensé «qué frase tan reconfortante»…

Haces alarde de ser muy liberal, pero ¿eres más conservador de lo que haces creer?
Conozco a cantidad de parejas a mi alrededor: dúos, tríos y hasta escaleras de colores. Lo que no me gusta es que juzguemos y pensemos que sólo es válido lo que nosotros creemos. En las parejas, todo me parece válido mientras los dos, de una manera libre, sean felices.

¿Qué te enamora?
No, no, a mí no me digas la palabra enamorar, quita, quita…

Pero habrá algo que te haga perder la cabeza por alguien…
Me gusta mucho de una persona el físico, el sentido del humor y que disfrute de la vida.

¿Se pueden hacer amigos en la televisión?
¡Claro que se puede! Es un terreno menos mitificable de lo que le parece a la gente. Es un lugar donde se trabaja muchísimo y se pasan muchas horas. Conoces a mucha gente y se pueden establecer las mismas relaciones que en otros ámbitos.

También se hacen enemigos. Con Mila Ximénez, que ahora sois íntimos, tuviste tu momento difícil o, recientemente, con Risto Mejide.
Eso son cosas que pueden suceder en cualquier trabajo. Yo no tengo enemigos. Alguna vez, es cierto, que me ha tocado poner buena cara delante del público cuando no me apetecía. En Aquí hay tomate había días en los que Carmen Alcayde y yo no nos hablábamos. Eran tonterías porque éramos más niños. Luego lo arreglábamos y listo, pero es verdad que volvíamos loco al realizador porque cada uno miraba para un sitio (risas).

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