Cinco propuestas para un San Valentín diferente

Sabías que… Cuentan que hace 18 siglos, un sacerdote llamado Valentín empezó a ser famoso por celebrar matrimonios secretos. Había decidido no acatar la orden del emperador, que prohibía el casamiento a los jóvenes creyendo que los solteros eran mejores soldados. Cuando el emperador descubrió que había un sacerdote haciendo caso omiso a su orden, sentenció a San Valentín a muerte. Desde entonces es el patrón de los enamorados.

Según datos del Observatorio del Turismo Rural (OTR), proyecto de investigación liderado por el portal EscapadaRural.com, la escuela CETT-UB y la empresa Netquest, el 30 % de los viajeros que realizan escapadas rurales son parejas. Además, cuando se les pregunta a los turistas rurales qué les motiva más a la hora de realizar una escapada rural, en quinto lugar está el sorprender a alguien con una escapada.

Por eso ahora que se acerca San Valentín parece un buen momento para poner en práctica ese regalo del que además disfrutamos por partida doble. Las posibles opciones van desde pasar la noche en un original vagón de tren o una cueva acondicionada para el descanso hasta relajarse en habitaciones con jacuzzi o pasar la noche viendo el cielo estrellado.

Dormir en una cueva
Para los amantes de la naturaleza, el parque natural de Cazorla, en la provincia de Jaén, es una oportunidad perfecta para disfrutar de valles y frondosos bosques de pinos. Se puede conocer a través de un tranquilo paseo en barca por el embalse del Tranco, haciendo senderismo junto al río Borosa o acercándose a los nacimientos del Guadalquivir y el Segura o el salto de agua de Chorro Gil, un espectáculo natural que merece la pena.

Al sur de este parque pero ya en la provincia de Granada se encuentran las Cuevas La Teja, una pequeña localidad que cuenta con el atractivo del entorno natural que la rodea además de conservar uno de los pocos molinos que se mantienen en activo en Andalucía. Allí podemos dormir en las propias cuevas, acondicionadas para que disfrutemos de la noche sin que nos falte de nada pero con el encanto de estas originales construcciones. En el exterior cuentan además con jardín y barbacoa por si nos animamos a celebrar San Valentín con una buena parrillada.

Pasar la noche en un vagón de tren
Otro lugar con encanto natural, este en plena Sierra de la Muela, es Baides, una pequeña localidad en la llamada Ruta de la Lana que está bañada por dos ríos, el Salado y el Henares. Una de las mejores sorpresas que ofrece este municipio es el paraje de la cruz, desde donde se domina el pueblo, el barrio de la estación y el paseo de chopos, y a donde se llega por una vereda que sale desde la Iglesia.

Baides es además un buen punto de operaciones desde el que conocer otros tesoros en los alrededores de la zona como la iglesia de San Blas Obispo en Villaseca de Henares, los castillos de Sigüenza, Pelegrina o Guijosa o las salinas de Olmeda de Jadraque. Pero quizá lo que hace tan especial a esta localidad en una fecha como San Valentín es el alojamiento en forma de vagón de tren llamado El Vagón de Baides. Se trata de un alojamiento rural singular que consiste en dos vagones de tren de los años 60 restaurados y rehabilitados con todas las comodidades necesarias para disfrutar de una estancia diferente.
Relax entre olivos y almendros
En la comarca del Almanzora, entre olivos y almendros en plena Sierra de los Filabres, la localidad almeriense de Laroya se extiende a lo largo de una ladera. Visitarla en San Valentín es un buen plan para quienes buscan desconectar de todo en esta fecha dedicándose al descanso y el relax. Uno de los atractivos de este pueblo es la llamada “torrecica”, una torre de origen musulmán que se levantó en el año 955, cuando Abd-Rahman III concedió al núcleo de Almería la categoría de medina. También quedan restos de lo que fue su castillo, además de la iglesia parroquial del siglo XVI que merece una visita tranquila.

En esta localidad se encuentran las casas rurales Picachico, con todo lujo de detalles para una estancia perfecta en la que mimarnos a gusto. Con terraza, piscina, huerto ecológico, jardín y barbacoa, cuentan además con bañeras de hidromasaje para olvidarnos por completo del estrés y centrarnos únicamente en nuestro regalo: disfrutar.

Mimarse en el Maestazgo castellonense
Otro lugar perfecto para celebrar San Valentín son los pueblos del Maestrazgo castellonense, donde se puede disfrutar de pequeñas grandes joyas que contituyen el patrimonio histórico, artístico y arquitectónico de esta zona. Y sin olvidarnos de la gastronomía, un aliciente más de esta zona de la península, de donde no podemos irnos sin probar el Tombet elaborado con caracoles de monte y conejo, el ternasco y el estupendo arroz, además de cecinas, jamones y excelentes quesos.
Allí, en la localidad de Els Rosildos, podemos alojarnos en Mas D’Albalat, un pequeño capricho que disfrutarán especialmente los amantes del relax. Con su propio huerto ecológico, uno de los atractivos de esta espectacular casa es que cuenta con dos baños con jacuzzi y ducha, además de otro con cabina de hidromasaje, mientras que en el exterior dispone de un extenso jardín, en el que se encuentran la barbacoa, un porche y una piscina con jacuzzi. Tiene capacidad para 10 personas en cinco habitaciones, por lo que podemos acudir con un grupo de amigos.