Anabel Pantoja: “No tengo el talento de mi tía Isabel”

¿Eres una adicta al café?
No me gustan el café ni el té, por las mañanas me tomo un cola cao y un plátano. No me entra nada más por la mañana después de la intervención de estómago que me hice.

Adelgazaste 30 kilos y tu primo Kiko ha seguido tus pasos, ¿por qué diste el paso?
La tele me ha cambiado la vida en muchos aspectos. Hace 5 años, viéndome en pantalla, se puso en contacto conmigo el Instituto de Obesidad para proponérmelo. Me dieron otras opciones como el balón gástrico, operación y dieta, pero me decidí por el anillo, un método nuevo y fui de las primeras que se lo hizo aquí. No estaba acomplejada por sobrepeso, pero tenía problemas para encontrar ropa de mi talla. Eso y la salud fue lo que me animó.

Viendo fotos tuyas anteriores la diferencia es brutal…
El cambio fue rápido: bajé 15 kilos en una semana, como ahora Kiko. Con el anillo se te cierra el estómago y te llenas antes, con lo que no necesitas comer tanto. Al ver los resultados, me fui motivando. Soy muy golosa pero conseguí el peso que quería. Ahora, tengo que seguir una dieta y cada ocho meses voy a revisión de control con el cirujano.

¿Tu dieta es muy estricta?
Hago deporte, crossfit como entrenamiento, y me cuido para no comer como antes: dulces, comida rápida, aunque si me voy por Sevilla a tapear, no voy de ensalada, desde luego… Desayuno un cola cao con una o dos piezas de fruta y almuerzo una ensalada y algo a la plancha, pero un potaje de lentejas también me lo puedo comer sin excederme ni tomar pan. Por la noche, como mi chico también está haciendo dieta, comemos menos que al mediodía, al menos entre semana.

¿Qué hacías antes de darte a conocer en la tele?
Estuve trabajando dos años como recepcionista en una oficina hasta que se me terminó el contrato. Como siempre me ha gustado el Maquillaje, Juan Pedro, el maquillador de mi tía, me animó a que fuera a estudiar a su escuela de Madrid. Y en 2010 llegué tan contenta con mi cochecito a casa de mi tía donde viví mientras hacía el curso. Me encantó porque me permitió hacer cosas inesperadas, como ir a Barcelona. Allí empezó a trabajar mi tía entonces en un espectáculo de José Luis Moreno y me propuso irme a trabajar con ella ayudándola a vestirse y llevando sus cosas personales.

¿En qué momento te surgió la oportunidad de la tele?
Cuando Kiko participó en Supervivientes y me propuso que le defendira en los platós. Era la única familiar que podía hacerlo y mi primo confiaba en mí porque decía que yo tenía mucha simpatía. Conecté bien con Jorge Javier, que me puso las cosas muy fáciles. A los compañeros les gustó que fuera comprensiva con ellos y también crítica si se metían con mi familia.

¿No te dio por ser cantante?
Nunca. Siempre he sido un poco payasa: me he disfrazado, he cantado pero con los pies en el suelo porque sé que no tengo el talento de Isabel Pantoja. En El programa de Ana Rosa, donde estuve 5 años, los colaboradores tuvimos que concursar cantando en Veranovisión y en un concierto de mi tía, aproveché mientras la estaban maquillando para ensayar mi canción con los músicos cuando el programa vino a grabarme. A partir de ahí se pensó que yo le hacía las pruebas de sonido a mi tía, pero nada más lejos de la realidad… Después participé en Levántate All Star cantando, pero los nervios y la responsabilidad hacen que no me vea capaz de hacerlo.

¿Cómo eras de pequeña?
Era muy mala, un trasto… Ahora estoy mucho más tranquila. A mi primo Kiko lo tenía lleno de marcas de «bocaos» y el pobre no se quejaba siquiera, solo miraba a su madre para que se diera cuenta de lo que le estaba haciendo.

Eres muy familiar…
Sí y ahora que crece la familia, más: necesito tener cerca a mis sobrinos. Cuando tenía 6 años mis padres se separaron y no fui consciente al ser pequeña y pasar temporadas con mi tía en Madrid, dos meses de verano en Cantora… Ahora la operación de mi padre, me ha unido a él y es parte positiva que he sacado de algo tan duro.

¿Aconsejas a tus primos?
No, pero sí que estoy siempre que ellos lo necesitan.

¿Cómo logra una Pantoja encajar en Sálvame?
Mi madre me recomendó que estuviera tranquila y no fuera contra mis compañeros por sistema, que diera una oportunidad de que me conocieran a mí y no solo la coraza que muestro. Y ha habido compañeros muy críticos que, tras conocerme, han cambiado. Que se metan con los míos saben que me duele y en publicidad se acercan y me preguntan cómo estoy. No puedo decir nada malo de ellos hacia mí, me han sorpendido para bien del primero al último. El tiempo ha ayudado, hay compañeros que son muy comprensivos y un equipo detrás maravilloso…

¿Te dolió que ninguno de ellos te considerase imprescindible en el programa?
Ni me enfado ni me hace sentir insegura. Soy consciente de que no soy imprescindible y es normal que no me votasen porque soy de las últimas en llegar. Yo voté a Lydia Lozano, pese al cariño que le tengo a Terelu, para equilibrar votos y ella lo entendió.

¿Qué hombre te enamora?
El que me hace reír y me cuida. Soy muy cariñosa y espero que la otra persona también lo sea. Yo trato de mantener la armonía aunque cuando lo paso mal sufra mucho, pero creo en el amor.

¿Pesa apellidarse Pantoja?
Digo que soy Anabel Pantoja con muchísimo orgullo. Nunca le he visto un lado negativo. Siempre me ha ayudado mi apellido.

¿Cómo te ves en 10 años?
Lo de mi padre ha sido un golpe muy fuerte. Y después de la tormenta me gustaría estar en calma como estoy. Si vienen cambios espero que sean para mejor. Yo espero estar al lado de mi familia, manteniendo la línea –bromea–, trabajando, y creo que me veo con un peque. También quiero seguir como hasta ahora, aquí en Triana con mi gente de siempre. Eso espero que no cambie nunca, quiero seguir manteniéndolo.

¿Cómo puedes ser fan de la Pantoja y a la vez de Michael Jackson?
Admiro a mi tía, a la que he escuchado desde pequeña. Me gusta mucho la música y aunque a Michael Jackson le ecuche en inglés, lo encuentro muy flamenco a la hora de actuar, así que es totalmente compatible

Han quedado posos en tu taza. Si viene alguien para ver el futuro en ellos, ¿qué te gustaría saber?
Le preguntaría cómo me irá con el trabajo, si me va a ir bien y si me voy a casar y a tener bebés… Me encantaría que me dijera que sí.

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