Jennifer Lawrence ha presumido de embarazo sobre la alfombra roja. Y posar en los grandes fastos ha hecho que tenga un estilo premamá tan poco habitual como elegante.


Llevaba una buena temporada alejada de los focos, pero el estreno de su propia película bien merecía que viésemos a Jennifer Lawrence de nuevo en una alfombra roja. Y claro, su aparición ha causado muchísima expectación, no solo por la cinta, en la que comparte cartel con Leonardo DiCaprio, también por su estilo premamá, que va a caballo entre la elegancia y lo atemporal.

Un estreno por todo lo alto

Después de tantos meses sin pasearse por los estrenos, muchos no sabían que Jennifer Lawrence está esperando su primer hijo. De hecho, a juzgar por sus últimas apariciones, está ya en el tercer trimestre y no falta demasiado para que conozca el rostro de su bebé. Pero, mientras llega el momento ella ha cumplido con su cometido profesional y ha acudido al estreno de una cinta que llega a Netflix estos días bajo el título Don’t look up.

Para la gran alfombra roja Jennifer Lawrence se decantó por un vestido de Dior que era un auténtico sueño. Dorado, largo hasta los pies y con efecto capa sobre los hombros que dejaba ver su avanzado estado de gestación y que le sentaba de maravilla. Pero no ha sido el único vestido de alta costura que ha utilizado estos días.

Para acudir al programa de televisión The Late Show With Stephen Colbert, Jennifer Lawrence se subió en unos tacones de vértigo y se puso un vestido midi ajustado que no podía ser más adecuado para la cita. Se trataba de un diseño ajustado en la silueta, de manga larga y con un estampado de lunares muy favorecedor firmado por Oscar de la Renta.

Un diseño inspirador para invitadas de invierno

como único acompañamiento, la actriz llevaba la larga melena rubia que luce ahora suelta, marcada con unas leves ondas y con la raya en uno de los laterales y un fino collar de perlas en el cuello que contrastaba con el escote cuadrado del diseño, que llevaba unos frunces en la zona del vientre para recoger y destacar su tripa de embarazada.

El resultado es no solo favorecedor, sino que sirve de inspiración para las invitadas de las próximas bodas de invierno -embarazadas o no- porque supone un look clásico, atemporal y cargado de elegancia. La clave para que sea perfecto para eventos está en ese estampado, el de lunares y también en el largo del diseño. Para que funcione a la perfección ha de ser a la rodilla o midi. Y se puede rematar la jugada con un sombrero o un tocado que también vaya en tonos discretos. Un acierto seguro.