María Pombo ha elegido para el bautizo de su hijo Martín un vestido banco de encaje perfecto para la ceremonia… aunque no era su idea preferida


María Pombo y su marido, Pablo Castellano, han vivido uno de los días más especiales con el bautizo de su hijo Martín, que nació el pasado 27 de diciembre. Una celebración rodeados de su familia y amigos más cercanos que la influencer ha preparado con mino hasta el último detalle, pero que no ha estado exenta de contratiempos. ¿Hay algo peor  para toda una prescriptora de moda que quedarse sin vestido en el último momento? Pues eso es lo que le ha sucedido a Pombo.

El diseño que tenía pensado llevar en la celebración tuvo que cambiarlo en el último momento, pero como también le sucedió a Penélope Cruz en los Oscar de 2007, cuando minutos antes de salir a la alfombra roja tuvo que dejar su idea original y enfundarse un vestido de Versace, que no era su primera opción, pero con el que fue una de las más elegantes de la edición, María Pombo también acertó de pleno con el cambio.

La influencer ha lucido un vestido mini blanco de manga corta y cuello redondo todo bordado de encaje,  de la diseñadora Inés Martín Alcaide, especializada en vestidos de novia e invitadas, que combinó con unas sandalias de pulsera con una pequeña plataforma en nude y tacón ancho de madera. Para el peinado recurrió a las tan de moda baby braids, las pequeñas trencitas en su melena, que llevan todas las celebrities.

El vestido que María Pombo no ha podido llevar en el bautizo de su hijo

Pero esta no era la primera elección de la influencer. María tenía pensado lucir un estilo totalmente diferente, pero un contratiempo solo dos días antes de la celebración hizo que tuviera que cambiar sus planes. Como casi todo lo que sucede en su vida, así se lo contó a los casi dos millones de seguidores que tiene en sus redes sociales.

A través de sus stories de Instagram, María narró todo su drama. Mostró cómo llegaba a casa el paquete en el que iba el vestido largo blanco con estampado de flores rojas, mangas farol, escote recto y cintura alta, que iba a lucir en este día tan señalado. «Me dispongo a probármelo», anunciaba a sus seguidores, enseñando la prenda todavía guardada en su funda. Al rato, María publicó, con música triste y una evidente cara de decepción,  la peor de sus pesadillas: «No cierra, chavales», ha asegurado.
El cuerpo de María ha cambiado tras su maternidad y el vestido le quedaba pequeño, por lo que le resultó imposible subir la cremallera, incluso con la ayuda de su marido.

A grandes males, grandes remedios. Y María Pombo ha llevado hoy un look impecable para vivir uno de los días más especiales para la familia, aunque bastante diferente a la idea original. Un cambio de última hora, pero con el resultado perfecto para el tipo de evento.