En una ocasión tan especial, su madre recibía la Medalla de Sevilla, Claudia, la hija de Raquel Revuelta, recuperó un vestido perfecto de Zara de 2017


Ha heredado la misma belleza y físico de su madre y, aunque no haya decidido seguir sus pasos en el mundo de la moda, podría hacerlo sin ningún problema. Claudia Jiménez, la hija de Raquel Revuelta, tiene más inclinación por la música (fue una de las participantes de La Voz 4) pero la moda no le es ajena. Lo ha visto en casa desde pequeña y ha demostrado que el ejemplo de su madre no ha caído en balde.

Raquel Revuelta recibió la Medalla de Sevilla por su labor como empresaria al frente de su agencia de modelos y comunicación Doble Erre, con su orgullosa familia como testigos. Para la ocasión Claudia eligió un vestido perfecto, en el que nos podemos inspirar para nuestros looks de invitada.

La joven optó por un vestido de Zara de 2017, pero que, como ella ha demostrado, está de total actualidad. Un vestido midi entre el rosa y lavanda, con escote asimétrico, un frunce lateral con drapeado y una manga larga, también con frunces. Un diseño que hace todavía mejor la silueta, permitiendo con sus frunces, esconder algunos posibles defectos (que no es necesario en el caso de Claudia).

El vestido tiene ya tres años pero está de total vigencia y lo podemos considerar ya un clásico para eventos especiales. El de invitada a una boda puede ser uno de ellos.

El año más difícil de Claudia

Claudia y sus dos hermanos han vivido este 2020 su peor año tras el fallecimiento de su padre y exmarido de la empresaria, Miguel Ángel Jiménez, el pasado mes de febrero, al no superar una operación cardíaca.

El pasado 13 de septiembre, día de su 25 cumpleaños, reflexionó sobre el duro momento, pero también buscando el lado positivo: «Qué ganitas de cerrar la etapa de los 24. Podría centrarme en todo lo que he perdido este año, sin duda alguna el más difícil de mi vida. Pero creo que me centraré en lo que me ha enseñado, que no ha sido poco… He aprendido con creces que la vida es muy corta. Que no es un dicho, es muy muy corta de verdad. Por eso hay que exprimir hasta el último momento, hay que vivir el instante, hay que disfrutar de las personas que quieres, y decírselo mucho. Hay que hacerle la vida lo más fácil posible a los que te rodean, comprender, aceptar y respetar. No existe una única manera correcta de hacer las cosas, siempre habrá un segundo punto de vista, otra explicación y otro motivo, no se debe juzgar sin escuchar, o no se debe juzgar a secas»

Su padre estuvo más presente que nunca: «He aprendido que las personas somos siempre más fuertes de lo que nos creemos, y que el instinto humano es tirar para adelante, seguir viviendo. He aprendido que nada es tan importante, que hay que desdramatizar en la medida de lo posible, que todo tiene solución, excepto la muerte. Que hay veces que nos obligamos a estar bien por que los demás estén bien, y que eso es bueno, porque ayuda a ver la luz, porque calma…  Echándote de menos siempre, y estos días más, aunque sea imposible».