El fallido restaurante de los Verdasco se convierte en un hindú en manos de otro dueño

Un hindú. Esta es la nueva vida que se le ha dado al local que la familia Verdasco dejó libre al cerrar uno de sus restaurantes más conocidos, La Rayúa, que continua orgullo de hacer “el mejor cocido tradicional de Madrid”. Eso sí, ahora tan solo desde la madrileña calle la Luna, situado en el barrio de Malasaña. Tal y como informaba la revista SEMANA en exclusiva el pasado mes de mayo, uno de los restaurantes más conocidos de Fernando Verdasco y su familia cerraba sus puertas, para sorpresa de sus fieles comensales.

 

El motivo del cierre de este restaurante situado en una de las zonas más privilegiadas de Majadahonda era la bajada de afluencia de público. Las cuentas dejaron de cuadrar y el negocio no daba tantos beneficios como se esperaba en un primer momento. Después de mucho meditarlo, al final, la familia decidió centrar sus esfuerzos en La Rayúa de Malasaña, para así asegurarse el triunfo de uno de los buques insignia de sus negocios.

[Nos colamos en el ático de Verdasco y Ana Boyer]

De hecho, en un primer momento se trató de reflotar el restaurante haciendo que la propia familia trabajase en el local y atendiendo personalmente a sus clientes con el mejor trato posible. Así, se podía ver a Sara Verdasco y a sus padre, José y Olga, con el mandil y trabajando duro para que los números cuadrasen. No pudo ser, pero ellos continúan con buena fama y fortuna al frente del resto de restaurantes y centros de estética que han abierto en la capital.

El primer local de la familia fue El café de Chinitas, y su creación se remonta a 1870 cuando “La Rayúa”, Cándida Santos, una asturiana de pro, auténtica matriarca de esta dinastía familiar y bisabuela del tenista, lo transformó en restaurante. De ahí el interés del clan Verdasco por reflotar el restaurante de Majadahonda, que ahora se ha convertido en un hindú, tras recibir una cuantiosa suma de dinero por su traspaso por parte de su nuevo propietario.

La otra versión de su cierre

Pese a ello, la familia Verdasco ha preferido no reconocer que el éxito de este restaurante de Majadahonda no era equiparable al resto que regenta. Se excusaban para justificar el cierre del local el hecho de que los padres del tenista estaban cansados, que la salud del padre se resentía por el ritmo de trabajo y que no encontraban un relevo generacional para que lo llevase a buen puerto.

Algo que, por el contrario, no ha sucedido con el resto de los restaurantes. De ser así, se podrían haber cerrado también el resto de locales o, si su éxito estaba asegurado y no era el motivo de su cierre, haber contratado un mánager o responsable que lo gestionase y liberase a la familia de tanto trabajo, pero contar con los preciados beneficios que les reportase.

11La Rayúa comenzó su andadura en 1870

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10Lo levantó la bisabuela del tenista

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9La familia al completo lo gestionaba

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8Y el tenista estaba muy orgulloso de él

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7Se dedicó mucho esfuerzo en tratar de reflotarlo

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6Pero el mes pasado cerró sus puertas definitivamente

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5Estaba decorado con todo lujo de detalles

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4Incluso contaba con una amplia terraza

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3Pero ahora tan solo está La Rayúa en Madrid

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2También mantienen a flote su centro de estética

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1Eso sí, a Verdasco aún le quedan motivos para sonreír

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