Cristina e Iñaki, Barcelona casó a «su» infanta

El 4 de octubre de 1997, la maravillosa catedral de Barcelona fue el escenario del enlace de Cristina de Borbón y Grecia, de 32 años, hija mediana de los reyes de España, con el jugador de balonmano iñaki Urdangarín, que entonces contaba 29. Fue la novia quien decidió que se casaría en Barcelona, ciudad en la que se había instalado en 1992 cuando empezó a trabajar en La Caixa y en la que se sintió como en familia desde el primer día. Además, Iñaki, aunque había nacido en Guipuzcoa, se sentía catalán de adopción, pues había crecido en la Ciudad Condal, donde había desarrollado su triunfal carrera deportiva como jugador del equipo de balonmano del Barça.La historia de amor de la pareja había comenzado el verano del año anterior cuando se conocieron en las Olimpíadas de Atlanta. La atracción fue mutua desde aquellos primeros encuentros y una amiga de la infanta reveló tiempo después este confidencia: «Lo flipas, estoy colada de un jugador de balonmano».
Jóvenes, atractivos y muy enamorados, fueron los novios ideales de aquel año. La novia llegó a la catedral del brazo de su padre y padrino de boda, vestido con uniforme de gala. Estaba espléndida con un vestido de Lorenzo Caprile y un maravilloso velo del siglo XIX de  encaje de Bruselas, una joya perteneciente la Casa real española. Los habitualmente tranquilos y discretos barceloneses llenaron las calles, engalanadas con geranios blancos, con un inusual bullicio. No faltó la visita a la basílica de La Merce, donde la recién casada, a quien el rey había concedido el título de duquesa de Palma de Mallorca, depositó el ramo nupcial ante la patrona de Barcelona. Después tuvo lugar el ágape nupcial en el palacio de Pedralbes, cuyos salones acogieron a los 1.400 invitados, de los que más de 300 eran representantes de las 40 casas reales de todo el mundo que acudieron a la deslumbrante ceremonia.
Durante años, los duques de Palma fueron la imagen de la familia perfecta. Han tenido cuatro hijos guapísimos y nada parecía entorpecer su felicidad. Todo empezó a torcerse con los negocios de Iñaki al frente del instituto Nóos. En 2009 la familia se trasladó a vivir a Washington tras ser contratado Iñaki como consejero de Telefónica en América después de abandonar supuestamente sus negocios en Nóos. Dos años después estalló el escándalo que tanto ha perjudicado la imagen de la Corona. Cristina e Iñaki están hoy apartados de las actividades de la familia real, triste circunstancia que nadie pudo prever aquel fantástico día de otoño en Barcelona casó a «su infanta».

13Cristina, una novia espléndida

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A las once de la mañana la novia llegaba a la catedral de Barcelona del brazo de su padre. La infanta Cristina esta deslumbrante con un vestido de Lorenzo Caprile. Realizado en seda valenciana de color marfil, con escote barco, estaba inspirado en la flor de lis, ligada a la heráldica de la Casa de Borbón. Nuevamente, la boda de una infanta española reunió a a casas reales de todo el mundo, en un total de 40, que formaron parte de los 1400 invitados al enlace real.

12La madre de Iñaki, madrina feliz

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Iñaki Urdangarin accedió al templo con su madre, Claire Liebaert, elegantísima con un traje pantalón y tocado a juego. En esta boda real no se vieron las clásicas mantillas españolas y predominaron los sombreros y pamelas. Por su parte, Iñaki optó por el clásico chaqué, confeccionado por el mismo sastre del príncipe Felipe, con quien había entablado una estrecha amistad.

11Cristina lució joyas históricas

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La flamante duquesa de Palma lució en su boda la tiara floral de diamantes, una pieza del siglo XIX, regalo del Estado español a doña Sofía cuando se casó en Atenas en 1962. La reina se la cedió a su hija mediana, quien acompañó la tiara con unos fabulosos pendientes de diamantes que habían pertenecido a su bisabuela, la reina Victoria Eugenia. Fueron el complemento perfecto para su traje nupcial que había llegado días antes a la Ciudad Condal procedente del taller de Caprile en Madrid protegido en un arcón blindado.Los novios intercambiaron las arras, lo que no es costumbre en Cataluña. Se trataba de un conjunto de trece piezas de oro, con el modelo de las monedas de 100 pesetas.

10El “sí, quiero” de Cristina e Iñaki Urdangarin

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La catedral de Barcelona acogió el 4 de octubre de 1977 el enlace de la infanta Cristina, a quien ese día su padre le concedió el título de duquesa de Palma de Mallorca, y el jugador de balonmano Iñaki Urdangarin. La pareja se había conocido en el verano de 1996 en las Olimpiadas de Atlanta, un flechazo que condujo a un rápido noviazgo y a la petición de mano el 3 de mayo de 1997. Para su boda, la infanta vistió un soberbio traje de Lorenzo Caprile con una mantilla antigua sujeta a la tiara floral de diamantes que doña Sofía recibió como regalo de boda en 1962 del Gobierno español. Los pendientes eran dos gruesos diamantes que habían pertenecido a su bisabuela, la reina Victoria Eugenia. Cristina e Iñaki, que aparecen la foto en un momento de la ceremonia frente a la familia real, tienen cuatro hijos, Juan, Pablo, Miguel e Irene, y desde finales de 2011 atraviesan por momentos muy delicados por la situación procesal del duque de Palma.

9¡Vivan los novios!

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La ceremonia nupcial duró algo más de una hora y los novios abandonaron la catedral a los acordes del Aleluya de Haendel. Los miles de curiosos que abarrotaban los alrededores de la catedral estallaron en vivas a los novios, que no cesaron de sonreír y saludar. Para los barceloneses  era casi una «boda de familia», pues se había casado «su infanta» con un ídolo del barcelonismo.

8El velo de Cristina, una mantilla del siglo XIX

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La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin visitaron tambiénla basílica de La Mercé y a la salida pudo admirarse de nuevo el traje nupcial. La cola medía 3,25 metros y estaba bordada con lirios de Santa Eulalia, azucenas y estrellas de nieve bordadas. El velo, una joya de incalculable valor, era una mantilla del siglo XIX, de tul y encaje de Bruselas, que que había pertenecido a la reina María Cristina de Austria, segunda esposa de Alfonso XII y que en la actualidad pertenece al Estado español, que lo compró en 1981.

7La elegancia de doña Sofia

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La reina Sofía llegó a la ceremonia del brazo de su hijo Felipe, que despertó los gritos de «¡guapo, guapo!» vestido con uniforme de gala. Doña Sofía, impecable como en ella es habitual, lució un dos piezas de Margarita Nuez en color lila con pamela a juego, un tocado inusual en la reina a quien no le gustan mucho este tipo de complementos.Eligió joyas muy discretas, destacando por su riqueza y colorido el broche.

6La primera boda real en Barcelona en seis siglos

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Antes del enlace de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, hacía seis siglos que no se celebraba una boda real en la catedral de Barcelona. La anterior tuvo lugar en 1373 con el rey Juan I y Mara de Armanyac. La ceremonia del enlace entre Cristina e Iñaki fue oficiada por el cardenal arzobispo de Barcelona Ricard María Carles.

5Cristina e Iñaki, en Rolls Royce por Barcelona

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Desde la catedral los recién casados vivieron un baño de multitudes en un recorrido de seis kilómetros en el histórico Rolls Royce de la casa real real española que no tardó en verse cuajado de pétalos de flores. El coche iba escoltado por lanceros de la Guardia Real con uniforme de gala. La comitiva hizo un alto en la basílica de La Mercé, donde Cristina ofreció su ramo a la patrona de Barcelona.

4Novios felices y expresivos

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Nunca se había visto a la infanta Cristina, menos expansiva que su hermana Elena, tan feliz y espontánea. A su lado, Iñaki urdangarin, el nuevo yerno real se mostraba algo más tímido, quizás un tanto impresionado por el magno espectáculo de su boda, que fue seguida por 800 millones de espectadores en todo el mundo.

3Felipe comentó: “El siguiente soy yo”

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La noche del 2 de octubre, dos días antes de la boda, en los jardines del hotel Juan Carlos I se celebró una fiesta para los más jóvenes. Se sirvió una cena fría y bailaron hasta bien entrada la madrugada. Con ropa cómoda y muy distendidos vemos a los novios con los duques de Lugo y el príncipe Felipe, quien reconoció esa noche: «Ahora, el siguiente soy yo». Sin embargo hubo que esperar siete años hasta su enlace con Letizia.

2Cena de gala en Pedralbes

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La víspera de la boda, se celebró una cena de gala en el palacio de Pedralbes para los familiares más cercanos y los invitados reales que pudierin degustar platos típicamente mediterráneos. Cristina lució un traje en color celeste de Tony Benítez y tras la cena ella e Iñaki asistieron a un espectáculo de fuegos artificiales.

1La gran foto de familia

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Tras el recorrido en coche por las calles de Barcelona, los novios hicieron su entrada en  los jardines del palacio de Pedralbes, residencia real cuando los reyes visitan oficialmente Barcelona, donde a su llegada un dantzari ofreció un aurresku en honor de los novios. Tras las fotos de familia, en la que los novios posaron con los más allegados, tuvo lugar el almuerzo. La casa Semón sirvió el exquisito menú: quinoa real de verduras, lomos de lubina, suflé de langostinos.