Mindfulness y deporte: mi experiencia personal en un Medio Ironman

coachingEl 10 de junio de 2018 desperté entusiasmada a las 5 de la mañana. Era el día del Medio Ironman de Valencia, una prueba deportiva que llevaba preparando varios meses con mucha ilusión.

Ese día me encontraba bien y con fuerza, sin embargo no había sido así durante los días previos ya que había estado bastante fastidiada, con una contractura en el cuello, problemas de estómago, nauseas, vómitos y dolores de cabeza. Es muy raro que enferme, no recuerdo la última vez que me encontré tal mal, tanto física como mentalmente. Y justo tenía que ser unos días antes del Medio Ironman… Para algo sería, eso ya lo sabía.

Cuando sonó el despertador después de dormir 4 horas no me importó nada, me sentía con ganas de hacer el triatlón. Era el primer día que me encontraba bien de esa semana lo cual era muy buena noticia. El caso es que sentía que por fin me levantaba con fuerza y ánimo después de varios días de malestar físico y confusión mental.
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A las 6.30 estaba preparada, colocando en la transición lo necesario para la carrera y a punto de ponerme el neopreno para  comenzar a las 7.35 a nadar. En ese momento no tenía ni idea de lo que iba a suceder durante el triatlón, me sentía tranquila y confiada.

Unos minutos antes de la salida cerré los ojos y medité unos instantes. Pedí dos cosas: que la carrera me diera el aprendizaje necesario para mi vida y alcanzar la meta.
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Cada salida en triatlón es distinta y en esta ocasión salíamos las mujeres a nadar al mar dos minutos antes que los hombres. Todo iba bien, estaba nadando tranquila, a gusto, a mi ritmo, hasta que sentí cómo los chicos llegaban por detrás, arrasando. En circunstancias normales, no pasa nada, solamente te llevas algunas patadas, tragas un poco de agua, respiras y vuelves a nadar. Da igual que te pasen por encima, por debajo o te den un codazo, tú sigues nadando y ya está. En esta ocasión, mi cuerpo no estaba al 100% y mi cabeza tampoco lo que hizo que me sintiera muy agobiada cuando ellos pasaron por encima de mí. Tragué mucha agua, empecé a toser, no respiraba bien y me produjo ansiedad e hiperventilación…

Me paré. STOP. Ahí estaba, en medio del mar, mirando al cielo como una rana y diciéndome mentalmente “Respira, solo respira, todo está bien, solo respira”. Aquí fue cuando empecé a tirar de mi caja de herramientas de Mindfulness. “Solo haz lo que estás haciendo y mantén el foco en tu cuerpo, tu cuerpo es sabio y sabe lo que ha de hacer en este momento”. No era la voz de mi mente, era una voz mucho más profunda. Mi mente me decía “Te estás ahogando, sal de ahí” Y no era real. Yo sabía que no era verdad. Solo fue un momento de estrés mental y físico que igual que había venido debía irse. Decidí dejar a un lado a mi mente y centrarme en mi cuerpo.

Los sentimientos van y vienen como las nubes en un cielo ventoso. La respiración consciente es mi ancla (Thich Nhat Hanh)

Acabé la natación y salí del agua. Me sentí como un pájaro al que le han abierto la puerta de la jaula. Era libre y estaba segura y alegre, me emocioné…. La felicidad recorría todo mi cuerpo al sentir mis pies en tierra firme y pensé “Ya está, ahora a disfrutar con la bici”. Mientras pasaba corriendo y quitándome el neopreno por debajo de unas duchas de agua dulce, escuché que sonaba en los altavoces una canción “Yo quiero respirar” de Dhany. Es esta: https://bit.ly/2l61xW4

Me emocioné más aún al escuchar la canción pues así me sentía, solo quería respirar. Y ahí estaba, respirando.
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Si quieres dominar la ansiedad de la vida, vive el momento, vive en la respiración (Amit Ray)

Subí a la bicicleta muy contenta… y empecé a toser. Tosía, tosía y tosía y no paraba de toser. Me pasé tosiendo los primeros 40 km en bicicleta y recordé una frase de John Grinder, uno de los creadores de la PNL: 

Unas cuantas palabras bien escogidas y dichas en el momento oportuno pueden transformar la vida de una persona.”

Era yo la que debía escoger bien las palabras que mi diálogo interno estaba dictándome: “Pedalea, pedalea, pedalea, solo pedalea”. Y así hice, pedaleé y no pensé en nada más.

La segunda parte de la bici era más fácil, dejé de toser y empecé a disfrutar de la carrera. “Ya está, respira y disfruta”, pensaba mientras seguía pedaleando y observando cómo reaccionaba mi cuerpo.

Por fin llegué a la transición, dejé la bicicleta y comencé a correr. Fueron los 21 km más largos de mi vida. El recorrido era precioso aunque un poco monótono ya que eran 10,5 km en línea recta y la vuelta igual. Daba lo mismo, era importante hacerlo y solo había que seguir corriendo.

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En el dorsal llevamos nuestro nombre escrito y es muy emocionante sentir el cariño con el que personas que nunca has visto hasta ese día te animan: “¡Paz, venga, sigue, lo vas a conseguir!” o “¡Paz, tú puedes, adelante bonica!”. Niños, mayores, jóvenes, todos animando. Frases que en ese momento son la motivación perfecta para seguir adelante.
“Una parte esencial para conseguir tener éxito es tener creencias que le permitan alcanzarlo. Creencias poderosas no le garantizarán tener éxito siempre, pero le mantendrán lleno de recursos y le harán capaz de obtener el éxito al final”. (John Grinder)

En todo momento creí firmemente que podía hacerlo y repetía mentalmente afirmaciones positivas como: “Lo estoy haciendo muy bien”, “Me siento llena de energía”, “Cada zancada que doy es un logro”, “Mi cuerpo y mi mente están preparados para seguir”…
Y por fin llegué a la meta. Allí estaba, preciosa, firme y robusta, esperándome. Y mis amigos también estaban allí, sonriendo. GRACIAS.
coachingUna competición es como una vida entera y las herramientas que he aplicado en este triatlón (STOP, respiración consciente, foco en el cuerpo, afirmaciones positivas) son las mismas que aplico cada día en mi vida. El trabajo es diario y sirve para todos los momentos del día y todas las situaciones. Son herramientas que te permiten avanzar, decidir, dar el siguiente paso, no quedarte en el sufrimiento y en la queja, sino buscar opciones, posibilidades para seguir adelante. No vale hacerlo unos días y luego olvidarlo y pensar que la vida va a ser fácil y de color de rosa y que todo va a estar bien por arte de magia. La vida tiene muchos y maravillosos colores, sin embargo, está en tus manos poner de tu parte para descubrirlos.

Y recuerda: aunque a veces tu mente nublada por pensamientos negativos no te deje ver el arco iris que tienes en tu interior, CONFÍA, ahí está, esperando a que vuelvas a mirar con otros ojos para encontrarlo.

Y tú, ¿en qué campo de tu vida puedes utilizar estos recursos? ¿en qué puede ayudarte la respiración consciente, el foco en el cuerpo y las afirmaciones positivas?
Espero tus comentarios, ¡MUCHAS GRACIAS!