Cocina de autor en Santiago de Compostela: Manso

Tengo que empezar diciendo que siempre que visito Santiago de Compostela suelo hacer la misma ruta gastronómica ya que para mí son sitios de culto, los cuales NUNCA fallan, pero llevaba un tiempo picándome el gusanillo por probar un nuevo sitio: Manso. Había oído hablar tan bien de él por los lugareños, los que realmente saben, que decidí ir con unas expectativas muy altas.

Alberto Lareo es un cocinero vocacional. Se inició en casa, observando y ayudando a su abuela Rosa. Cuenta que empezó trabajando en Galicia en restaurantes tradicionales y restaurantes de cocina de autor. Después se fue al País Vasco de donde dice que ha sido su mayor influencia y el lugar que más le abrió la mente. Por último Francia, donde se fue por su cocina tradicional q tanto admira.
Encadenó experiencias profesionales de primer nivel al lado de Toñi Vicente, Eneko Atxa, Marcelo Tejedor, Jacques Maximin y Jean Françoise Piège. Ahora, en Manso, se ha rodeado de un gran equipo con el que comparte objetivo: conseguir que la gente disfrute con el resultado de su trabajo.

“Nuestra cocina es observación, investigación, análisis, anticipación, personalidad, gusto, rigor, naturalidad y, sobre todo, búsqueda. Buscamos aquí y allá, cerca y lejos, los productos que nos permiten ofrecer la experiencia culinaria que tenemos en mente. En Manso todo se concentra en una idea: ofrecer una cocina sorprendente y sencilla, para saborear y disfrutar” nos cuenta Alberto.

Cuando entras en Manso puedes diferenciar varios espacios para diferentes momentos. Su perfecta barra, un lugar pensado para que todo el mundo se sienta cómodo disfrutando de una caña, un vermú o un vino siempre acompañados de una tapa. El segundo ambiente viene dado por un amplio espacio con mesas altas donde puedes disfrutar de manera informal de una carta de picoteo basada en tapas.  Por último, y no menos importante, un maravilloso comedor para pegarte un gran homenaje y es aquí en donde yo me lo pasé francamente bien.



Empezamos con una sopa de maíz de aperitivo, muy rica, con gran sabor y acompañada de un maravilloso pan, francamente delicioso.

Pasamos al salpicón de centollo y buey con aguacate; plato fresco, con producto de primera que te evoca la tierra gallega en la que estás.
Continuamos con el salteado de setas de temporada, con huevo, patata, panceta ibérica y muuuucha trufa negra. Esto estaba delicioso, de otra galaxia.
Y ya por último me decanté por el bacalao a la brasa con sus callos guisados, caldo de manitas de cerdo y garbanzos. Simplemente magistral. Con este tipo de platos es donde se demuestra la genialidad de los cocineros. La mezcla de sabores y  de texturas  sorprenden, agradan y hacen nacer el deseo de que el plato no tenga fin.

Para terminar crema de chocolate dulce, limón y avellanas. He de reconocer que muy bueno (aunque en mi cabeza seguía pensando en el pescado).


Mi experiencia ha sido realmente satisfactoria y muy recomendable. Definitivamente mi hoja de ruta gallega ha cambiado. Ahora Santiago de Compostela me ofrece un lugar más donde repetir es un deber. Degustar una carta novedosa, con creaciones exquisitas y pasar por la selección de carnes donde aún no he podido experimentar, se convierte en una deliciosa obligación que espero no tardar en cumplir.

Lo bueno:Producto local de primera calidad cocinado con mimo y respeto.

Lo mejor: Opción de un menú degustación de 12 platos por 60€.

Precio medio: 45- 50€

Dirección: Avenida de Villagarcía 21 Santiago de Compostela.

Teléfono: 881 959 657

 

 

Por Alba Cutrin @albaaac.m

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