La 'influencer' no está pasando por su mejor momento. Y es que Verdeliss está viviendo una etapa de estrés y no duda en compartirlo con sus seguidores.


Verdeliss está pasando uno de los momentos más complicados de su vida. A pesar de que lleva meses contando a través de sus redes sociales cómo va el proceso de construcción de su nueva vivienda, a la que todavía no se han podido mudar por motivos ajenos a ella y su marido, Aritz.

Muy activa en las redes sociales, la exconcursante de ‘Gran Hermano VIP’ ha dedicado un vídeo de YouTube a contar cómo es su día a día, acompañada de sus hijos. Pero también ha querido hacer una confesión que le preocupa. De hecho, en la descripción de su vídeo daba una pista: «No me había atrevido a contaros esto, por miedo al rechazo ó a que no me comprendáis, pero supongo que debo ser honesta con mi comunidad…».

Desde la cocina de su casa, ha querido hacer partícipes a sus seguidores del momento que está viviendo: «Parece que las redes sociales no es trabajo, pero es muchísimo trabajo. El tema de contabilidad lo lleva Aritz, pero el resto lo llevo yo. Todo supone un gasto de energía brutal», comienza explicando.

Muchos seguidores les han preguntado si contará con ayuda en la nueva casa. Verdeliss ha asegurado que en la casa en la que todavía viven, que tiene 90 metros cuadrados, ellos han sido los encargados de sacar el trabajo adelante. En su nueva casa, que es mucho más grandes, esperan contar con algo de ayuda, aunque asegura que de lo gordo «nos seguiremos ocupando Aritz y yo».

Un trabajo que le hace pensar en el tiempo que está perdiendo, asegura Verdeliss. Su hijo Julen le decía que notaba a su madre un poco triste y ella declaraba: «Hoy hemos tenido una charla porque lo hemos pasado tan bien durante todo el día que de repente he sido como consciente del tiempo que estoy perdiendo con ellos», expresaba.

La ‘influencer’ ha querido dejar claro que lo más importante son sus hijos: «Todo lo que hago, lo hago por y para ellos, y no solo quiero que crezcan felices y sanos, quiero que tengan lo mejor y eso implica mucho esfuerzo. Ahora tenemos una oportunidad en la que estoy creciendo profesionalmente y esto se convierte en que tienen una gran casa y un futuro cubierto de oportunidades, pero hay una contradicción: trabajo mucho para darles lo mejor pero al mismo tiempo, cuánto de darles lo mejor es no tener presencia para ellos», reflexiona.