Un nuevo golpe viste de luto a Concha Velasco

Esta nueva pérdida ha supuesto otro palo para Concha Velasco en un año particularmente difícil para ella, que ha sido operada en cuatro ocasiones y está LUCHANDO CONTRA EL LINFOMA que le fue detectado. Alejandro, ingeniero técnico de comunicaciones de la Agencia Efe, de 93 años, falleció en un hospital madrileño donde permaneció ingresado durante los dos últimos años tras haber sufrido un ictus.
Concha Velasco tuvo palabras de recuerdo para su tío materno: «Todo este tiempo ha estado ingresado, muy cuidado y muy mimado; aunque estos dos años sin poder leer ni usar el ordenador, para él fueron una pesadilla. Gracias a Dios, aunque he estado fuera de Madrid de vacaciones, regresé a tiempo para poder despedirme de él, besarle y tocarle».

LA ACTRIZ CONCHA VELASCO Y SU HIJO MANUEL VELASCO EN UN ENTIERRO EN MADRID 06/08/2014

Concha Velasco, de 74 años, se apoyó en su hijo Manuel, que ha seguido los pasos profesionales de sus padres y trabaja en cine y teatro. Él es el mayor admirador de la actriz y una de las personas que más la ha animado para su regreso a los escenarios.

Vestida de luto y con gafas de sol, Concha Velasco recordó la figura de su querido tío: «Era un hombre de la posguerra, hecho a sí mismo. Aprendió alemán e inglés, a fuerza de leerlos, para poder utilizar los aparatos técnicos con los que trabajaba. En 1955, ‘inventó’ una especie de televisor para poder conectar departamentos técnicos de la Agencia Efe, donde le adoraban. Era un genio«.
A la pérdida de su tío Alejandro hay que sumar la reciente muerte de otro familiar cercano, su tía Concha: «Otra persona muy querida para toda la familia. Está siendo una época horrible«.
A pesar de las pruebas que le está poniendo el destino, Concha Velasco sigue apostando por el futuro y está dispuesta a seguir luchando, de momento mantiene la ilusión de retomar sus proyectos interpretativos y VOLVER A LOS ESCENARIOS EN BREVE, donde se echa de menos en estos meses a uno de los grandes talentos de nuestro ‘showbusiness’.