Una vez más, la presentadora desnuda su corazón en las redes sociales y habla de sus temores más profundos. «No puedo dormir», reconoce.


Una vez más, Toñi Moreno se ha mostrado al natural ante sus seguidores. La periodista, que suele compartir sus reflexiones en las redes sociales, ha revelado en su cuenta de Instagram cuáles son sus preocupaciones más profundas y cómo afronta las dificultades cotidianas.

La fórmula de Toñi Moreno cuando la agobian las preocupaciones

«Ayer hablando con una amiga, le contaba que, con esta situación del Covid no puedo dormir, y estoy llena de miedos. Vivimos todos en la pura incertidumbre y no saber qué va a pasar con el trabajo, la salud, el mundo que se van a encontrar nuestros hijos…. nos tiene dando pasos sin rumbo», ha escrito en su cuenta de Instagram. «Mi amiga, que es sabia, me dijo “¿por qué no pruebas a disfrutar del hoy? Ese miedo te está impidiendo ser consiente de lo afortunada que eres, y te estás perdiendo tantas cosas que no vuelven», detalla en su sincero post.

Para poner remedio a esos temores ha decidido seguir el consejo de su amiga. «Así que te hice caso amiga, y hoy me he dormido una siesta con mi hija de dos horas, escuchando sus pequeños ronquidos sobre mi pecho 😛, y no he podido ser más feliz. Se trata de eso… de vivir El AHORA», concluye.

«Me asusta el mundo que le estamos dejando a nuestros hijos»

No es la primera vez que Toñi Moren se abre en canal y muestra su vulnerabilidad en público. Es precisamente esa cercanía y naturalidad con la que afronta las cuestiones personales la acercan a su legión de ‘followers’, que ya son 675.000 en Instagram.

Hace apenas unos días explicaba en su perfil oficial que, como todos, tiene sus días de bajón. Ahora lo que la ayuda a superar esos pequeños vaivenes emocionales es pasar tiempo con su hija. También reconocía que desearía ser madre de nuevo, pero considera que a sus 47 años cree que su reloj biológico está al límite: «No creo que mi cuerpo pudiera resistirlo».

Asimismo, admitía que sigue temiendo por el futuro ante la crisis sanitaria global. «Lo más duro es la incertidumbre que estamos viviendo con el COVID. Me asusta el mundo que le estamos dejando a nuestros hijos», ha señalado. Incluso instaba a sus seguidores a seguir tomando todas las precauciones pertinentes para evitar posibles contagios: «Por favor poneros la mascarilla. Ya tendremos tiempo de fiestas. Tengo miedo por mi madre, por mi niña, por todos … Después de ver el informativo se te cae el alma a los pies».

No cierra las puertas al amor

En una de sus recientes confesiones en las plataformas digitales, Toñi Moreno abordaba también cuestiones como el amor en pareja. El pasado 22 de agosto comentaba la entrevista de Terelu Campos en SEMANA en la que sentenciaba: «He cerrado las puerta al amor. No siento que le guste a nadie». A este respecto, la periodista manifestaba que ella no ha tirado la toalla y que no descarta encontrar a alguien con quien compartir su vida.

Volcada por completo en su faceta como mamá

Toñi Moreno dio a luz a su hija Lola el pasado 21 de enero. La llegada de su bebé colmaba de felicidad a la presentadora, que llevaba mucho tiempo soñando con convertirse en madre. Cumplió su sueño de tener un bebé con 46 años, y en solitario, ya que afrontaba la maternidad sin el apoyo de una pareja. Esta situación, en numerosas ocasiones, la ha hecho reflexionar sobre las dificultades a las que se enfrentan quienes asumen el cuidado de sus hijos solos.

Durante el confinamiento se le hizo especialmente duro estar pendiente de su niña, sin poder contar con ayuda de un amigo o familiar cercano. «Estoy intentando hacer el reto de ponerme en forma, pero durante la cuarentena me está resultando muy difícil. Entre otras cosas porque creo que tengo un estrés que no me deja ni de descansar», decía. «La niña duerme conmigo todas las noches y me despierta cada tres horas. Además me duele tanto la ciática que prefiero tenerla a mi lado. Sé que a lo mejor lo estoy haciendo ma. Las noches para mí son infernales (…) Me resulta difícil, difícil todo. Valoro muchísimo a las que son madres y no tienen ayuda y tienen tres o cuatro hijos. Nunca me había parado a pensar lo difícil que era esto. Cocinas, comes, cambias a la niña, no duermes por la noche», detallaba, exhausta.