Ayer recibió el alta Teresa Romero, la auxiliar de enfermería enferma de ébola que ha conseguido superar su enfermedad después de 30 días ingresada en el hospital. La enfermera de 44 años no supone ya ningún riesgo de contagio aunque no está completamente recuperada de los estragos de la enfermedad, lo que llevará algún tiempo ya que la infección ha afectado a muchos órganos vitales. Teresa dio ayer una multitudinaria rueda de prensa antes de abandonar el hospital, con unos veinte minutos de retraso, en la que por prescripción médica no se admitieron preguntas de los medios.

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La enfermera viajó hasta Lugo con su marido, Javier Limón.

Teresa abandonó su habitación de aislamiento en el hospital Carlos III el sábado pasado por la tarde. Llevaba allí desde el 6 de octubre, cuando se confirmó que estaba enferma de Ébola. En su comparecencia la enfermera se mostró muy emocionada y no pudo reprimir las lágrimas: “Estoy aquí para daros las gracias. Aún me encuentro muy débil, así que quiero que sea rápido. Quiero recuperar mi tranquilidad para restablecerme rodeada de los míos. Tengo que agradecer a Dios y a Santiago Apóstol. Si Dios hizo el milagro se sirvió de mis compañeros”.

Teresa agradeció al equipo médico que le ha tratado su esfuerzo: “Tenemos la mejor sanidad del mundo con unos compañeros que son capaces de obrar milagros. Cuando me veía morir, me aferraba a mis recuerdos y a mi marido, a quien adoro”.

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Teresa estaba visiblemente emocionada.

La enfermera también agradeció a sus vecinos la paciencia que han mostrado en todo este tiempo e indicó que a partir de ahora quiere estar tranquila y que sus abogados informarán de las medidas que tomarán a partir de ahora. Asimismo,recordó que se había ofrecido voluntaria para ayudar y que está satisfecha de que su contagio y curación pueda servir de ayuda para encontrar una vacuna.