Tanto por ciudad como por trayectos de montaña, los participantes se enfrentan a recorridos espectaculares y pruebas que desafían su espíritu más aventurero, además de demostrar su habilidad, su capacidad de trabajo en equipo y su solidaridad con el medio ambiente. De hecho, se trata de un proyecto solidario a favor de siete fundaciones comprometidas con la defensa del medioambiente y la protección de la fauna y la flora Ibérica en grave peligro de extinción.

Tamara Falcó y su hermana, Ana Boyer, en un descanso de las pruebas.

Durante la jornada, repleta de pruebas espectaculares y desafíos de infarto, Tamara destacó a los remos de una canoa, y su hermana, que en esta ocasión también es su competidora, demostró su destreza al construir el carro con el que luego participó en una carrera por el pueblo medieval de Besalú. Tanto esfuerzo, sin embargo, no le sirvió para vencer a su hermana, que se hizo con la etapa en tándem con Carmen Lomana, una intrépida aventurera que, a pesar de los rumores, demostró su destreza al volante de un Land Rover Discovery 4.

Tamara, que se esforzó al máximo, muy hábil con los remos.

Las heramanas con uno de sus más peligrosos rivales, Jaime Cantizano.