Sonia Ferrer habla del sufrimiento que padeció cuando durante tres años tuvo un cáncer de hueso y los médicos no daban con el diagnóstico correcto


Este fin de semana saltaba la noticia de la muerte Olatz Vázquez, una periodista y fotógrafa de 27 años que contó sus vivencias en su lucha contra el cáncer gástrico con metástasis abdominal. Ella fue una víctima colateral del coronavirus, ya que debido a que los hospitales estaban colapsados se retrasó su diagnóstico. La joven vasca compartió a través de su perfil de Twitter cómo la pandemia había silenciado el resto de enfermedades y diagnósticos, incluido el suyo. Vázquez llevaba más de un año con diferentes tratamientos para frenar el cáncer que padecía. En su último post, reveló que el último no había funcionado y estaban buscando otros nuevos. Algo que finalmente no llegó por su fallecimiento. Su historia y su muerte ha hecho que muchas otras personas se sinceren y hablen sin tapujos de sus propias experiencias con este tipo de enfermedades. Incluida la presentadora Sonia Ferrer, que recordó el cáncer que ella mismo padeció en su juventud y por el que también ha denunciado negligencias médicas.

Sonia Ferrer revela que su cáncer de hueso se lo detectaron tres años después de los primeros dolores

A raíz del fallecimiento de Olatz Vázquez, Sonia Ferrer ha querido contar en primera persona su historia. Lo ha hecho a través de un hilo en su perfil de Twitter, donde ha sorprendido a muchos de sus seguidores por su duro relato. «Yo tenía 15 años y un tumor de hueso en la columna que me estrangulaba la médula. Una supuesta eminencia en traumatología le dijo a mi madre que tenía un dolor imaginario y que solo quería llamar la atención», comienza diciendo.

Foto: Instagram

«Lo que empezó siendo ocasional, se volvió diario. Caía al suelo y convulsionaba con unos dolores inhumanos. Intentando calmarlos, me pinchaba Nolotil a diario y tomaba todo lo que llegaba a mis manos y claro, mi orina acabó manchada de sangre. Tenía ya 16 y un “gran” urólogo insinuó delante de mi madre y mi abuela que viviendo sola en el extranjero, a saber con quién me habría acostado y qué infección podría haber pillado (vivía sola, sí, pero seguía siendo virgen aunque nadie parecía creerme)», ha continuado explicando dejando claro que algunos médicos no dieron con el diagnóstico y «culpaban» a ella del dolor que estaba sufriendo.

Un Doctor le salvó la vida al dar con el diagnóstico correcto

«Un dentista me quitó las muelas del juicio porque sin duda se debía a un dolor reflejo. También llevé un alza en el zapato izquierdo porque un osteópata dijo que tenía una pierna 1cm más larga que la otra. Llegaba a urgencias rompiendo la ropa con los dientes, llorando y gritando porque el dolor era insoportable y me daban el alta diagnosticándome “gases”…», dice.

Esta historia llegó a su fin tres años después cuando conoció a otro médico: «Y así casi tres años hasta que el Dr. Frederic Font Vila pensó que aunque no tenía la edad de la estadística, podía tener lo que tenía. Con casi 18 años ya el tumor era demasiado grande para que el riesgo de tocar la médula al quitarlo no fuese casi inevitable«. A pesar de lo duro que fueron esos años para ella, celebra la vida: «Acabó todo bien porque aquí estoy, caminando y bien, pero pudo no haber sido así. Nunca, ninguno, supo decir “no sé lo que te pasa”. Tan difícil es?? No sé bien qué me ha llevado a compartir esto, supongo que la historia de Olatz me ha tocado #DEPOlatz».