Sara Casasnovas, de 33 años,
Sara Casasnovas, de 33 años, ha dado una rueda de prensa para explicar cómo se encuentra: «Estoy feliz, dispuesta a continuar mi vida»

Sara Casasnovas, a la que hemos visto en series como Amar es para siempre y Sin identidad, ha dado una rueda de prensa en la que, emocionada pero tranquila, ha explicado como se encuentra: . «Estoy feliz, dispuesta a continuar mi vida como siempre he continuado, a seguir trabajando, a seguir sonriendo… porque al mundo le hace mucha falta una sonrisa, y a seguir bailando. Ha sido una ardua lucha personal, profesional y espiritual. La lucha por la reconquista de la libertad que ahora celebro y la celebro con la gente que me quiere, y con las compañeras que como yo también han sido amenzadas y que hoy pueden respirar con un poquito más de alivio».
Al hablar de sus compañeras, Sara se refiere a otras siete actrices a las que el condenado también habría acosado, ya que en su celda se han encontrado cartas amenazadoras dirigidas a ellas: «Ha sido duro, muy duro, ver cómo mis oportunidades laborales también disminuían pero siento que haber seguido durante este tiempo pisando tablas en los escenarios, ha reafirmado mi pasión, mi voluntad y mi derecho como artista, pese incluso a las amenazas que todavía hoy están siendo investigadas. Soy afortunada, he vencido. Vencer es ver que los míos celebran la victoria, vencer es mirar de frente al miedo y diluirlo con un suspiro, vencer es ser una mujer libre, y comprendo que eso amedrente, porque las mujeres libres que tenemos una sonrisa perenne en el corazón, somos invencibles».

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Sara Casasnovas se encontraba en el teatro representando la obra La noche de la iguana cuando fue acosada y atacada con una ballesta, en junio de 2009.

Sara Casasnovas, de 33 años, vivió un auténtico infierno en 2009, ya que durante más de un año fue acosada por un alemán, Arndt Meyer, que finalmente la agredió con una ballesta en junio de ese año. Tras ser detenido, fue condenado a 8 años de prisión por intento de homicidio. Tras cumplir su condena, la policía lo llevó al aeropuerto de Barajas para ser deportado a su país, Alemania. Hasta el año 2020, Meyer no podrá comunicarse ni acercarse a Sara, quien por ahora continúa con vigilancia policial.