El día que Sara Carbonero negó que entre Iker Casillas y sus padres hubiese una guerra

Sara Carbonero no quería que la guerra entre Iker Casillas y sus padres estuviese en boca de todos, por lo que optó por negar la evidencia. Una empresa rompió la relación entre padre e hijo y, aunque luego mejoró, su relación se vio resentida

La relación entre Iker Casillas y sus padres, María del Carmen y José Luis, ha atravesado numerosas etapas a lo largo de los últimos años y no todas han sido especialmente buenas. La relación entre el portero y sus progenitores sufrió una grave crisis en 2010, año en el que se conoció la tensión existente entre padre e hijo por controlar la sociedad que gestionaba los ingresos del deportista, así como su patrimonio. A todo esto, Sara Carbonero optó por el silencio y, cuando debía hablar sí o sí, por negar la mayor para restar hierro a los problemas familiares de su marido.

El motivo que fracturó la relación entre Iker Casillas y sus padres

Corría el año 2014 y Sara Carbonero estaba embarazada de su segundo hijo y ya estaba instalada en Oporto, siguiendo los pasos de Iker Casillas, que había fichado por el club principal de la ciudad. Ella tenía en mente cómo se estaba adaptando a su nueva vida, cómo recibiría Martín la llegada de su hermanito o cómo se cuidaría después del embarazo para recuperar la silueta. Eso sí, no se esperaba una pregunta sobre sus suegros.

Sara Carbonero se vio acorralada por la pregunta sobre los padres de Iker Casillas, dado que hacía cuatro años que la bomba de su enfrentamiento y ruptura había saltado a los medios. Ella creía que esta historia era ya cosa del pasado, por eso no se esperaba un interrogatorio al respecto, pero la llegada de su segundo hijo ponía de actualidad la situación de la familia.

“Me pillan totalmente de nuevas esos rumores. Yo no los he oído nunca. Además, la semana pasada hicimos una visita por tres días en Madrid y los abuelos estuvieron toda la tarde con el niño en casa. Se les cae la baba con Martín”, aseguraba Sara Carbonero, que aseguraba que la relación entre sus suegros e Iker Casillas “es estupenda”.

Eso sí, a pesar de que en el nacimiento de su hijo sí que estuvieron en el hospital al lado de su hijo, lo cierto es que pocas veces más se les ha visto juntos. La tensión en la familia era aún objeto de comentario en la prensa. Pesaba mucho el hecho de que el futbolista tuviese que pagarle a su padre 9 millones de euros, cederle parte de su patrimonio y concederle un sueldo de 9.300 euros mensuales durante 15 años para poder controlar en solitario su propio patrimonio y, de paso, asegurarse de que sus padres no hablarían jamás con la prensa sobre sus problemas familiares. Sara Carbonero, por respeto, optó por apoyar el pacto y negar que la relación entre su marido y sus suegros no fuese la más idílica.