Como cabía esperar, a Rossy de Palma no le ha sentado nada bien ser la tercera expulsada deBailando con las estrellas’, dado que tenía muchas esperanzas en su última aventura en la televisión española. La actriz, una de las míticas chicas Almodóvar, se sorprendió al escuchar su nombre cuando se anunció el expulsado de la cuarta gala del programa de baile en el que David Bustamante está acaparando todas las miradas por su relación con Yana Olina.

Rossy de Palma nunca pasará a la historia por ser una mujer comedida en sus comentarios o por callarse lo que piensa. Por eso, hizo gala de su característica personalidad y quiso dejar claro cómo le había sentado ser la última expulsada de ‘Bailando con las estrellas’.

[Así ha salido Rossy de Palma de la ruina]

Visiblemente cabreada, aunque con buenas palabras, Rossy de Palma reconoció que le molestaba haber terminado su paso por el programa tan pronto: “No pasa absolutamente nada. Se lo pierde el público y el programa. No lo entiendo, pero no importa. Me fastidia que la semana que viene teníamos un tango. Mi bailarín es uruguayo y no darle ese placer me fastidia mucho”, reconocía con su mejor sonrisa, pero sin disimular que estaba cabreada por la decisión del público de sacarla de la pista de baila de TVE.

 

Ante esa queja pública, Roberto Leal, el presentador del espacio, no dudó en improvisar una decisión para que Rossy de Palma no se vaya con tan mal sabor de boca: “Le pedimos a la dirección que volváis al programa”, que abría la puerta a la posibilidad de que volviese como invitada. La respuesta de ella fue tajante: “Eso ya lo veremos, porque eso es otro mundo, un mundo aleatorio, todo es muy random en la televisión, qué se le va a hacer”, decía mientras rechazaba el ramo de flores que se le entrega a los expulsados cada gala.

Rossy de Palma and Santiago Granizal during the fifth gala of «Bailando con las estrellas» on 5th June 2018 in Barcelona, Spain.